El cielo curioso sabe que deseo conversar con alguien y hoy fuiste el destinatario de una pasión que nunca más será melancolía.
Tras los cristales, el atardecer siempre es soberbio.
Mis ojos vagan por encontrarte en un beso que no tenga tinieblas.
Amores irrisorios inquietan las quejas y turbada, vuelvo a elegir el infierno a la nada.
¿Sientes las gotas de lluvia fluyendo por los siglos ausentes?
¡Encontremos amor el tiempo!
Sus mórbidas cadenas en las noches oscuras, perdieron las piedras
preciosas en las carreteras.
Atrévete amigo, a enfrentar a los idiotas con su infernal cortejo fúnebre permanente.
Deja ya la vida y si fuese necesario, búrlate de dios y del diablo.
¡Vive!
(del libro inédito “Como la misma pasión” de Lucía Serrano)
3 de agosto de 2009
2 de agosto de 2009
V A G A B U N D O
Su oficio era vagabundo,
una mística y ascética manera de andar entre los mundos,
donde los hombres siempre duermen,
la luz se hace letanía,
y todo el rumor son cánticos negros.
Tambores venid a mí que a eso pertenezco.
Al tam tam del sonido que me sorprende,
como rito del ciego y del no-oyente.
Confieso, tuve todo lo que ansiaban los hombres más modernos
y no logré dibujar un rostro posible para acompañarlos.
Mentí, siempre mentí, aunque era cierto.
La oscuridad que el amor proponía a mis horas,
se reflejaba detrás de los cristales rotos,
aquellos que encontraba a mi llegada.
Lejano vagabundo,
Tú que no acudes jamás a ninguna guerra,
vuelca en esta noche tu corazón para mí.
Paciencia, necesito más paciencia.
Desperdicié por el amor al experimento
todas las verdades halladas,
y ahora debo confesarme,
¿Dónde habrá una bruja?
Recojo la basura, la pongo a mis costados
y aguardo al vagabundo.
Vendrá lo sé, os aseguro, vestido de fiesta
Toda pregunta cerrará la puerta tan buscada.
Habrá que aguardar,
las transparencias de la noche,
la brújula del diablo,
la razón del silencio
y seguir caminando.
Sólo nos acompañará el vagabundo,
el que no tiene marcado sus pasos.
(del libro inédito de Lucía Serrano "REVIENTE")
una mística y ascética manera de andar entre los mundos,
donde los hombres siempre duermen,
la luz se hace letanía,
y todo el rumor son cánticos negros.
Tambores venid a mí que a eso pertenezco.
Al tam tam del sonido que me sorprende,
como rito del ciego y del no-oyente.
Confieso, tuve todo lo que ansiaban los hombres más modernos
y no logré dibujar un rostro posible para acompañarlos.
Mentí, siempre mentí, aunque era cierto.
La oscuridad que el amor proponía a mis horas,
se reflejaba detrás de los cristales rotos,
aquellos que encontraba a mi llegada.
Lejano vagabundo,
Tú que no acudes jamás a ninguna guerra,
vuelca en esta noche tu corazón para mí.
Paciencia, necesito más paciencia.
Desperdicié por el amor al experimento
todas las verdades halladas,
y ahora debo confesarme,
¿Dónde habrá una bruja?
Recojo la basura, la pongo a mis costados
y aguardo al vagabundo.
Vendrá lo sé, os aseguro, vestido de fiesta
Toda pregunta cerrará la puerta tan buscada.
Habrá que aguardar,
las transparencias de la noche,
la brújula del diablo,
la razón del silencio
y seguir caminando.
Sólo nos acompañará el vagabundo,
el que no tiene marcado sus pasos.
(del libro inédito de Lucía Serrano "REVIENTE")
29 de julio de 2009
EL PERFUME DEL DESEO
(hoy dedico este poema a Pajarito Zaguri y Mery Beat, amores...
Escondido y silencioso intenta pasar como un aroma que no se siente.
¡Oh caramelo!
Así es el deseo.
Marca los labios de hombre que nunca fueron.
No hay razones.
Hambrientos son los olores del deseo.
Grita el suicida como un miserable del destierro, ¡quiero pan!
Pero no seas idiota hombre que ya te dieron, pide otra cosa, tengo hambre,
olvidé las ilusiones del comienzo por seguir viviendo.
Los pasos que voy dando son ciegos, me llamo ese perfume que no recuerdo.
Infinito nudo pegajoso cubierto de miel.
Abejas reinas y macho incierto.
Atacad todo aroma que no tenga el perfume del deseo.
Y el deseo solo tiene el aroma de lo muerto.
Es inasible el sitio, inencontrable el hueco, no tiene pistas,
y la acústica olvida, que buscabas al comienzo.
(del libro inédito de Lucía Serrano “Reviente”
Escondido y silencioso intenta pasar como un aroma que no se siente.
¡Oh caramelo!
Así es el deseo.
Marca los labios de hombre que nunca fueron.
No hay razones.
Hambrientos son los olores del deseo.
Grita el suicida como un miserable del destierro, ¡quiero pan!
Pero no seas idiota hombre que ya te dieron, pide otra cosa, tengo hambre,
olvidé las ilusiones del comienzo por seguir viviendo.
Los pasos que voy dando son ciegos, me llamo ese perfume que no recuerdo.
Infinito nudo pegajoso cubierto de miel.
Abejas reinas y macho incierto.
Atacad todo aroma que no tenga el perfume del deseo.
Y el deseo solo tiene el aroma de lo muerto.
Es inasible el sitio, inencontrable el hueco, no tiene pistas,
y la acústica olvida, que buscabas al comienzo.
(del libro inédito de Lucía Serrano “Reviente”
R E V I E N T E
Esta noche saldré a cantar por la ciudad la canción del reviente,
lo haré en voz baja, mirando al sur,
seducida por los rostros detenidos frente al vitral.
El deseo del terror tatuado en todos los costados de mi cuerpo,
amanecerá con los locos del tiempo.
Sonara el clarinete y el saxo,
orquesta joven para los poderosos que perduran
bajo el tic tac del reloj abandonado y antiguo.
¡A preparar las maletas amigos, que ya no hay mas reviente!
Todas las sabanas son blancas y los que duermen,
se acuestan con trajes de alpaca negro,
para perturbar el cansancio de los pasajeros del viento.
Trabajo fragmentado, partes que no alcanzan el vuelo.
¿Cuando abrimos el juego?
¿Quien estará en la partida?
Todas apuestas vencidas de antemano.
¿Quien será el ganador de esta farsa?
Reviente, tu rosa mística se ha quedado sin nombre,
y ya nadie necesita tu oficio cruel.
Solo quedan lejanas imágenes del triunfo que buscabas.
Anda a encontrarlas, ya tienen libertad para seguir tus pasos,
cansados por esa lucha.
Y sino, déjalo todo así, igual que siempre,
hasta que llegue el monzón y con su fuerza,
devuelva señales al guerrero caído en el reviente.
Será acuciante y fatal la bienvenida.
¡Pase guerrero!,
Aquí están las fotografías de todos los ensayos que usted ha pedido.
Elija tranquilamente las que vayan afín con su filosofía.
Las demás, pueden quedar en el baúl sin tapa,
abierto para las que faltan.
Sin ninguna furia se saludan para no verse nunca más.
Y así están salvados.
Curioso entretenimiento, más o menos malvado.
del libro inédito de Lucia Serrano REVIENTE
lo haré en voz baja, mirando al sur,
seducida por los rostros detenidos frente al vitral.
El deseo del terror tatuado en todos los costados de mi cuerpo,
amanecerá con los locos del tiempo.
Sonara el clarinete y el saxo,
orquesta joven para los poderosos que perduran
bajo el tic tac del reloj abandonado y antiguo.
¡A preparar las maletas amigos, que ya no hay mas reviente!
Todas las sabanas son blancas y los que duermen,
se acuestan con trajes de alpaca negro,
para perturbar el cansancio de los pasajeros del viento.
Trabajo fragmentado, partes que no alcanzan el vuelo.
¿Cuando abrimos el juego?
¿Quien estará en la partida?
Todas apuestas vencidas de antemano.
¿Quien será el ganador de esta farsa?
Reviente, tu rosa mística se ha quedado sin nombre,
y ya nadie necesita tu oficio cruel.
Solo quedan lejanas imágenes del triunfo que buscabas.
Anda a encontrarlas, ya tienen libertad para seguir tus pasos,
cansados por esa lucha.
Y sino, déjalo todo así, igual que siempre,
hasta que llegue el monzón y con su fuerza,
devuelva señales al guerrero caído en el reviente.
Será acuciante y fatal la bienvenida.
¡Pase guerrero!,
Aquí están las fotografías de todos los ensayos que usted ha pedido.
Elija tranquilamente las que vayan afín con su filosofía.
Las demás, pueden quedar en el baúl sin tapa,
abierto para las que faltan.
Sin ninguna furia se saludan para no verse nunca más.
Y así están salvados.
Curioso entretenimiento, más o menos malvado.
del libro inédito de Lucia Serrano REVIENTE
25 de julio de 2009
G A T A
Esta libertad inconquistable, adormecida en las ondulaciones de tus sueños diurnos, maniatada por bárbaros de origen, es en verdad toda una alabanza.
Más sin embargo a ti amada se te llama como a un animal “gata” y tú respondes.
Dime: ¿imaginas posible el paraíso?
¿Has visto brillar en el alto cielo a las estrellas más bellas?,
Sin embargo todas deben apagarse cuando aparece el sol.
¡Oh gata, maúlla para mí en esta noche!, pide tú que siempre pides, miau, miau.
Pìdeme a mí que soy el exterminador de todos los infortunios.
El silencio hizo de la calle desierta un homenaje a la desolación, la gata se fue.
Yo no salí de mi habitación y todos al día siguiente caminaron como si no hubiese pasado nada, por las calles hambrientas de Berlín, sin mí, sin ti, sin nada.
Ya nadie mas pregunta por nosotros.
Estirado el momento sobre un manto gris las letras dicen: “vive aunque no seas feliz”.
Házte tú amigo de ese club de entusiastas feministas.
Yo una vez más abdico.
Me quedaré aquí, solo, sin enemigos.
Lucía Serrano
Más sin embargo a ti amada se te llama como a un animal “gata” y tú respondes.
Dime: ¿imaginas posible el paraíso?
¿Has visto brillar en el alto cielo a las estrellas más bellas?,
Sin embargo todas deben apagarse cuando aparece el sol.
¡Oh gata, maúlla para mí en esta noche!, pide tú que siempre pides, miau, miau.
Pìdeme a mí que soy el exterminador de todos los infortunios.
El silencio hizo de la calle desierta un homenaje a la desolación, la gata se fue.
Yo no salí de mi habitación y todos al día siguiente caminaron como si no hubiese pasado nada, por las calles hambrientas de Berlín, sin mí, sin ti, sin nada.
Ya nadie mas pregunta por nosotros.
Estirado el momento sobre un manto gris las letras dicen: “vive aunque no seas feliz”.
Házte tú amigo de ese club de entusiastas feministas.
Yo una vez más abdico.
Me quedaré aquí, solo, sin enemigos.
Lucía Serrano
21 de julio de 2009
TU REPARTIRAS JUSTICIA ENTRE TU PUEBLO
Llegarás una tarde sin insignias
y esperarás el nuevo día
para sembrar los campos
al alba muy temprano.
No habrá que huir
desesperado entre sombras,
ni habrá que soportar
extraños rumores.
Piensa que dios es grande,
y olvida la vileza de los pobres,
la miseria de los mentirosos,
la maldad de los tontos.
Tú llegarás maldito,
y serás bienvenido entre los hombres,
¡A trabajar muchachos!
que ya no habrá más amargura
en estos campos nuestros.
Tú repartirás justicia entre tu pueblo
y contarás los días con tu oficio,
para esperar la eternidad viviendo.
Lucía Serrano
y esperarás el nuevo día
para sembrar los campos
al alba muy temprano.
No habrá que huir
desesperado entre sombras,
ni habrá que soportar
extraños rumores.
Piensa que dios es grande,
y olvida la vileza de los pobres,
la miseria de los mentirosos,
la maldad de los tontos.
Tú llegarás maldito,
y serás bienvenido entre los hombres,
¡A trabajar muchachos!
que ya no habrá más amargura
en estos campos nuestros.
Tú repartirás justicia entre tu pueblo
y contarás los días con tu oficio,
para esperar la eternidad viviendo.
Lucía Serrano
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