ELLA
ES UNA INTENSÍSIMA CORRIENTE
un relámpago ser de lecho
una dona mórbida ola
un reflujo zumbo de anestesia
una rompiente ente florescente
una voraz contráctil presnil corola entreabierta
y un rocío afrodisíaco
y su carnalesencia
natal
letal
alveolo beodo de violo
es la sed de ella ella y sus vertientes lentas entremuertes que
estrellan y disgregan
aunque Dios sea su vientre
pero también es la crisálida de una inalada larva de la nada
una libélula de médula
una oruga lúbrica desnuda sólo nutrida de frotes
un chupochupo súcubo molusco
que gota a gota agota boca a boca
la mucho mucho gozo
la muy total sofoco
la toda "shock" tras "shock"
la íntegra colapso
es un hermoso síncope con foso
un "cross" de amor pantera al plexo trópico
un "knock out" técnico dichoso
si no un compuesto terrestre de líbido edén infierno
el sedimento aglutinante de un precipitado de labios
el obsesivo residuo de una solución insoluble
o un mecanismo radioanímico
un terno bípedo bullente
un "robot" hembra electroerótico con su emisora de delirio
y espasmos lírico-dramáticos
aunque tal vez sea un espejismo
un paradigma
un eromito
una apariencia de la ausencia
una entelequia inexistente
las trenzas náyades de Ofelia
o sólo un trozo ultraporoso de realidad indubitable
una despótica materia
el paraíso hecho carne
una perdiz a la crema
(del libro de Oliverio Girondo "En la masmédula")
14 de agosto de 2009
12 de agosto de 2009
LEYENDO A OLIVERIO GIRONDO
ÉL
¿Dónde estará?
¿Dónde se habrá escondido?
Creí que se ocultaba entre los ruidos.
Lo busqué.
Se había ido.
Sospeché que habitaba el desamparo.
Fuí a su encuentro.
No estaba.
Pensé que su presencia me cegaba.
Me aparté.
No vi nada.
Esperaba encontrarlo en mi camino.
Lo esperé.
Aún lo espero.
¿Dónde estará?
¿Dónde se habrá escondido?
Creí que se ocultaba entre los ruidos.
Lo busqué.
Se había ido.
Sospeché que habitaba el desamparo.
Fuí a su encuentro.
No estaba.
Pensé que su presencia me cegaba.
Me aparté.
No vi nada.
Esperaba encontrarlo en mi camino.
Lo esperé.
Aún lo espero.
10 de agosto de 2009
TU NO ESTAS
Tú no estás y sin embargo mis ojos intentan beber el agua de
nuestras playas mansas.
Tú no estás y es la sombra del reino la que muestra mi espada.
Tú no estás y errantes las mañanas calculan la memoria.
Tú no estás y consumo sin alegrías los instantes que aguardan.
Tú no estás y como yegua enloquecida trago mi propia rabia.
Tú no estás y es la misma lluvia que moja los azahares blancos
que tú me regalaras.
Tú no estás y la música no graba los silencios que nosotros dos
ya descartamos.
Será contigo amor, a tu lado, donde acabará definitivamente
esta nostalgia.
Tú no estás y es este sentimiento alborotado el que se traga la
luz de oro y plata.
En tu ausencia fue imposible amar las despedidas, hasta los
peregrinos que me seguían te esperaban.
Tú no estás y ciegas tropiezan mis andanzas.
Cuando tú no estás amor, intento no llenar el vacío que sumiso y
solitario me acompaña.
Tú no estás y a nuestro destino lo acompañan palomas blancas.
(del libro de Lucía Serrano “La Ineptitud de los Vampiros”)
nuestras playas mansas.
Tú no estás y es la sombra del reino la que muestra mi espada.
Tú no estás y errantes las mañanas calculan la memoria.
Tú no estás y consumo sin alegrías los instantes que aguardan.
Tú no estás y como yegua enloquecida trago mi propia rabia.
Tú no estás y es la misma lluvia que moja los azahares blancos
que tú me regalaras.
Tú no estás y la música no graba los silencios que nosotros dos
ya descartamos.
Será contigo amor, a tu lado, donde acabará definitivamente
esta nostalgia.
Tú no estás y es este sentimiento alborotado el que se traga la
luz de oro y plata.
En tu ausencia fue imposible amar las despedidas, hasta los
peregrinos que me seguían te esperaban.
Tú no estás y ciegas tropiezan mis andanzas.
Cuando tú no estás amor, intento no llenar el vacío que sumiso y
solitario me acompaña.
Tú no estás y a nuestro destino lo acompañan palomas blancas.
(del libro de Lucía Serrano “La Ineptitud de los Vampiros”)
9 de agosto de 2009
3 de agosto de 2009
ATREVETE AMIGO
El cielo curioso sabe que deseo conversar con alguien y hoy fuiste el destinatario de una pasión que nunca más será melancolía.
Tras los cristales, el atardecer siempre es soberbio.
Mis ojos vagan por encontrarte en un beso que no tenga tinieblas.
Amores irrisorios inquietan las quejas y turbada, vuelvo a elegir el infierno a la nada.
¿Sientes las gotas de lluvia fluyendo por los siglos ausentes?
¡Encontremos amor el tiempo!
Sus mórbidas cadenas en las noches oscuras, perdieron las piedras
preciosas en las carreteras.
Atrévete amigo, a enfrentar a los idiotas con su infernal cortejo fúnebre permanente.
Deja ya la vida y si fuese necesario, búrlate de dios y del diablo.
¡Vive!
(del libro inédito “Como la misma pasión” de Lucía Serrano)
Tras los cristales, el atardecer siempre es soberbio.
Mis ojos vagan por encontrarte en un beso que no tenga tinieblas.
Amores irrisorios inquietan las quejas y turbada, vuelvo a elegir el infierno a la nada.
¿Sientes las gotas de lluvia fluyendo por los siglos ausentes?
¡Encontremos amor el tiempo!
Sus mórbidas cadenas en las noches oscuras, perdieron las piedras
preciosas en las carreteras.
Atrévete amigo, a enfrentar a los idiotas con su infernal cortejo fúnebre permanente.
Deja ya la vida y si fuese necesario, búrlate de dios y del diablo.
¡Vive!
(del libro inédito “Como la misma pasión” de Lucía Serrano)
2 de agosto de 2009
V A G A B U N D O
Su oficio era vagabundo,
una mística y ascética manera de andar entre los mundos,
donde los hombres siempre duermen,
la luz se hace letanía,
y todo el rumor son cánticos negros.
Tambores venid a mí que a eso pertenezco.
Al tam tam del sonido que me sorprende,
como rito del ciego y del no-oyente.
Confieso, tuve todo lo que ansiaban los hombres más modernos
y no logré dibujar un rostro posible para acompañarlos.
Mentí, siempre mentí, aunque era cierto.
La oscuridad que el amor proponía a mis horas,
se reflejaba detrás de los cristales rotos,
aquellos que encontraba a mi llegada.
Lejano vagabundo,
Tú que no acudes jamás a ninguna guerra,
vuelca en esta noche tu corazón para mí.
Paciencia, necesito más paciencia.
Desperdicié por el amor al experimento
todas las verdades halladas,
y ahora debo confesarme,
¿Dónde habrá una bruja?
Recojo la basura, la pongo a mis costados
y aguardo al vagabundo.
Vendrá lo sé, os aseguro, vestido de fiesta
Toda pregunta cerrará la puerta tan buscada.
Habrá que aguardar,
las transparencias de la noche,
la brújula del diablo,
la razón del silencio
y seguir caminando.
Sólo nos acompañará el vagabundo,
el que no tiene marcado sus pasos.
(del libro inédito de Lucía Serrano "REVIENTE")
una mística y ascética manera de andar entre los mundos,
donde los hombres siempre duermen,
la luz se hace letanía,
y todo el rumor son cánticos negros.
Tambores venid a mí que a eso pertenezco.
Al tam tam del sonido que me sorprende,
como rito del ciego y del no-oyente.
Confieso, tuve todo lo que ansiaban los hombres más modernos
y no logré dibujar un rostro posible para acompañarlos.
Mentí, siempre mentí, aunque era cierto.
La oscuridad que el amor proponía a mis horas,
se reflejaba detrás de los cristales rotos,
aquellos que encontraba a mi llegada.
Lejano vagabundo,
Tú que no acudes jamás a ninguna guerra,
vuelca en esta noche tu corazón para mí.
Paciencia, necesito más paciencia.
Desperdicié por el amor al experimento
todas las verdades halladas,
y ahora debo confesarme,
¿Dónde habrá una bruja?
Recojo la basura, la pongo a mis costados
y aguardo al vagabundo.
Vendrá lo sé, os aseguro, vestido de fiesta
Toda pregunta cerrará la puerta tan buscada.
Habrá que aguardar,
las transparencias de la noche,
la brújula del diablo,
la razón del silencio
y seguir caminando.
Sólo nos acompañará el vagabundo,
el que no tiene marcado sus pasos.
(del libro inédito de Lucía Serrano "REVIENTE")
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