11 de agosto de 2014

Y por último, un día nos decidimos a partir.
Tenemos equipajes y algún papel en el bolsillo con
anotaciones minúsculas;
un número de teléfono al que no llamaremos jamás,
el nombre de unas píldoras para dormir o no dormir,
el relámpago muerto de algún poema.
Tenemos equipajes con ropa y máquina de afeitar y algunos de nosotros
botellas de coñac o perfume o aceite para el sol
y libros sagrados y de álgebra y de ciencia ficción,
tenemos treinta años y padecemos todos, cada uno según su necesidad,
 humo y amor y redes y violencias, sed de verdad, insomnio
                                                                                [y desesperación,
 y hemos sacado algunas conclusiones.
(En la ciudad inmensa cada uno cavó su guarida,
 acumuló sus propiedades, sus olvidos, su oposición a la muerte.
Cada uno disfrutó de derrumbes y papeles en blanco,
lloró de rabia ante las cajas fuertes del tiempo,
firmó con mil imágenes de Dios pactos después desconocidos,
creyó en todo,
abrió sus brazos, tomó vino, contó dinero, acarició, supuso
librarse bien, salvarse, haber hallado cómplices para la gran reunión
                                                           [en la sala principal de la cueva
para el acuerdo universal del que saldría limpio e inocente.
Pero no hubo al fin más que carozos y cenizas y botellas vacías.

Queda la noche, sin embargo,
la noche abierta a los pequeños ensayos de fuga ya los
                                                                            [pequeños abismos,
el fondo de la noche donde tampoco habrá solución
porque igualmente se lo habrán montado, se lo habrán repartido
                [sin concederle siquiera que tuvo algo que ver,
                 que él puso algo de su parte también;
                 algo de buena voluntad, de asombro, de inocencia
y no tan sólo su cara de extraño.
En la comisaría lo apalean por gritar en la calle
que el suyo es un horrible país, y en el casino
le prohíben la entrada porque ven en sus ojos
el fuego inconfundible de los videntes.
La mañana está lejos, de cualquier manera:
puede durar un poco más esta frágil tregua nocturna
antes del sol y el ruido de las máquinas y la pobreza mental.
Entra en el bar y mira aquella mesa:
ella por fin ha vuelto.
Afuera ha comenzado la lluvia,
y melancólicamente
los dos conversan de su amor de diez años atrás.
Después se encuentra solo en el filo despiadado del amanecer.
                                                                    
En la puerta de un sótano la música de Charlie Parker
lo atropella en su fuga hacia las estrellas afiebradas
y siente que ya sabe hasta su última mentira.

En su cabeza brilla una bella ecuación
pero a los camaradas no les sirve
para cambiar el mundo.
Los bares del olvido están cerrados para siempre,
no tiene donde estar y la lucidez se paga sabiéndolo.)
Todos perdidos en la noche y roídos por innumerables agravios,
todos equivocados y autores de desastres irreparables, 
todos dementes y llagados y llenos de bichos y de confusión,
ustedes, yo, nosotros, mis amigos difíciles, cazadores de lejanos poemas
sobre la gran llanura marcada por el rayo. 
                                  RAÚLGUSTAVO AGUIRRE

5 de agosto de 2014

A LAS RUBIAS ENVIDIAS

A las rubias envidias
porque naciste con color moreno,
y te parecen ellas blancos ángeles
que han bajado del cielo.
¡Ah!, pues no olvides, niña,
y ten por cosa cierta,
que mucho más que un ángel siempre pudo
un demonio en la tierra.       

ROSALIA DE CASTRO

31 de julio de 2014

RICARDO GIMÉNEZ
Madre Tierra
Un hombre de un solo color,
con las raíces sedientas,
afincadas en el mundo,
en la tierra.
En el pliegue de todas las geografías
cosmonauta de espacios, mares, vientos,
señor de todas las banderas.
Azotado por los vendavales del sentimiento
catador de emociones
con las manos extendidas en la entrega
con la piel dispuesta, abierta.
Un espíritu que hizo en tu materia
metal forjado en la fragua vital
y en tu regazo
mujer.

26 de julio de 2014

YO REMO - HENRI MICHAUX


Maldije tu frente tu vientre tu vida 
maldije las calles que tu andar enfila 
los objetos que tu mano aprehende 
maldije el interior de tus sueños 
 
Puse una charco en tu ojo que ya no ve 
un insecto en tu oreja que ya no oye 
una esponja en tu cerebro que ya no comprende 
 
Te enfrié en el alma de tu cuerpo 
te congelé en tu vida profunda 
 
el aire que respiras te sofoca 
el aire que respiras tiene un olor a sótano 
es un aire ya espirado desechado por las hienas 
el estiércol de ese aire ya nadie lo puede respirar 
 
Tu piel está toda húmeda 
tu piel suda el sudor del gran miedo 
tus axilas exhalan a lo lejos un olor a cripta 
 
Los animales de detienen cuando pasas 
los perros aúllan por la noche, con la cabeza 
   enderezada hacia tu casa 
no puedes huir 
no te llega ni siquiera una fuerza de hormiga a la 
   punta del pie 
tu cansancio es tronco de plomo en tu cuerpo 
tu cansancio es una larga caravana 
tu cansancio llega hasta el país de Nan 
tu cansancio es inexpresable 
 
Tu boca te muerde 
tus uñas te arañan 
ya no es más tuya tu mujer 
ya no es más tuyo tu hermano 
la planta de tu pie es mordida por una serpiente 
   furiosa 
 
Han babeado sobre tu progenitura 
han babeado sobre la risa de tu hijita 
han babeado frente al rostro de tu morada 
 
El mundo se aleja de ti 
 
Yo remo 
remo 
remo contra tu vida 
remo 
me multiplico en remeros innumerables 
para remar más fuertemente contra ti 
 
Caes en lo vago 
careces de soplo 
te fatigas ante el menor esfuerzo 
 
Yo remo 
remo 
remo 
 
Te vas, ebrio, atado a la cola de un mulo 
la ebriedad como un enorme parasol que oscurece 
   el cielo 
y junta las moscas 
la ebriedad vertiginosa de los canales semicirculares 
comienzo mal atendido de la hemiplejía 
la ebriedad no te abandona ya 
te tumba a la izquierda 
te tumba a la derecha 
te tumba sobre el suelo pedregoso del camino 
 
Yo remo 
remo 
remo contra tus días 
 
En la casa del sufrimiento entras 
 
Yo remo 
remo 
sobre una faja negra se inscriben tus acciones 
sobre el enorme ojo blanco de un caballo bizco 
   rueda tu por venir 
 
YO REMO 
 
HENRI MICHAUX 
Bélgica-1899 
De “Poesía por poder”

TORMENTAS

Desatada la furia,
todo fue interior.
Crecí así,
con el torbellino
del viento,
dentro de mi corazón

LUCIA SERRANO

19 de julio de 2014

OFICIO DE AMOR

 

De la intimidad que ahora nos asusta 
Sale el pasado, 
Sale la espléndida nostalgia, 
Ejercicio callado del ocaso; 
De la valuación de Dios en la plegaria, 
Para que no estemos uno fuera del otro, 
Saldrá la amenaza, 
Celosa corrosión de los gestos 
Interrumpiendo nuestro abrazo. 

¡Oh manoseados sentimientos! 
Más y mejor seré yo mismo 
Cuando guarde de tu boca la idea 
Y aunque ya no pase del existir a la presencia 
Igualmente me verás contra tu boca 
Vigilando la mudanza de los días 
Hasta que, siendo como yo reliquia, 
Me ayudes a evitar esta agonía.

ALBERTO GUIRRI
IRRI

11 de julio de 2014

AÚN OTRA
Aún otra amarga gota en el mar sin orillas
donde lo grande pasa deprisa y lo pequeño
desaparece o se hunde, como piedra arrojada
de las aguas profundas al estancado légamo.

Vicio, pasión, o acaso enfermedad del alma,
débil a caer vuelve siempre en la tentación.
Y escribe como escriben las olas en la arena,
el viento en la laguna y en la neblina el sol.

Mas nunca nos asombra que trine o cante el ave,
ni que eterna repita sus murmullos el agua;
canta, pues ¡oh poeta!, canta, que no eres menos
que el ave y el arroyo que en ondas se desata.
ROSALÍA DE CASTROEspaña-1837
De “En las orillas del Sar