20 de septiembre de 2014

YORGOS SEFERIS (Premio Nóbel de Literatura 1963)
BALADA
A Yorgos Cachímbalis
Llegamos a la vida una mañana
radiante como un manto de plata dorada,
temblaba nuestra alma de premura
anhelante, nosotros, rebaño incalculable.
Sin quererlo, las miradas de todos
buscaban, alií en la lejanía, conocer
en la mar, en el bosque, la honda
experiencia que un día así nos otorgó
y poco a poco el amor fue disponiéndolo
para levantar jardines en el aire.
Como el árbol que yergue su copa
en primavera y sirve a las aves de reclamo,
la propicia desazón del pensamiento
engalanada, sin desaliño alguno,
nos iba seduciendo en la entraña del recóndito valle
del mundo que ignoramos.
Marcados por la debilidad
no nos importaba ya ni la juventud ni la vejez
en nuestro empeño por hallar un nido
donde levantar jardines en el aire.
Ceniza es la vieja discusión
y el silencio, aceite que se derrama,
no es ni temprano ni tardío,
arde nuestra brasa en la tiniebla.
Nuestro amargor es duro cabezal,
el olvido asilvestra la ausencia
y el recuerdo regresa sin piedad
a contar la razón que traían las pasiones
y nos quedó como único consuelo
levantar jardines en el aire.
Destino que nos robaste el aliento,
no te vengues, porque a nuestros cuerpos ignorantes
no los pulieron, no sabían,
auxília y alívianos el corazón
para levantar jardines en el aire.

YORGOS SEFERIS, poeta griego, 1900-1971 –
(Uno de los grandes poetas de este siglo y una de las

Cumbres de la literatura griega contemporánea)

18 de septiembre de 2014

LA CLARIDAD


Me ha tentado siempre la claridad
Y la claridad se me ha negado a veces
Como un pájaro que vuela en sueños
Y cae y sigue cayendo sin volar como peso muerto

Me ha tentado siempre la claridad
Especialmente la claridad de las hojas del saúco
También la claridad del guijarro
Y de las ramas del abeto
Y la rápida y voraz claridad de una salamandra

He querido tener claridad para mirar
Los terrores del campo recién removido
Y para mirar también el mismo arado
Y el agua que se desliza límpida por la acequia

Claridad he querido para recorrer tantos sueños
Y glorias y poderes y dispersas situaciones y gentes
Y para estar en el aire sin ausentarme del fuego

Me ha tentado siempre la claridad
De estar totalmente en cada flor
En cada herida o condena o semilla
He querido tener claridad para vivir
Y cuando al fin pude definir la claridad que yo buscaba
Advertí cuánto sueño y plumón y roja tierra
Y confusión y olvido hacen falta para comprender
   claramente

Y estar aquí con total lucidez sentado a la vera del camino
Avivando el fuego bajo el cielo y el polvo de las horas

Y como me ha tentado siempre la claridad
Aquella vez cuando bajo un abierto y extendido sol
Comenzaron a encresparse las aguas de la bahía
Hasta adquirir un tinte violáceo
Y un gran pájaro blanco surgió de repente de entre
   las nubes
Batiendo sus alas y revoloteando suavemente a mi alrededor
Decidí que era el momento de arrojar estas palabras al mar
Porque la claridad que tanto he buscado
Solo está en algunos silencios
En algunos espacios en blanco
Antes y después de unas pocas y triviales palabras
EDGAR BAYLEYArgentina-1919
De “Alguien llama"

16 de septiembre de 2014

NOS CONOCEMOS


tardo en convencerme de que existes
que estás ahí
mientras el fuego arde
y el puente y la orilla acercan sus extremos
y el agua continúa
amanece
dice sí

me convenzo del fuego
me convenzo del agua
del vapor
del crisantemo
de la alondra
del suelo que abandono
me convenzo del aire
del caracol
de la noche
me convenzo del sí
de la esperanza y el mar

me convenzo de que existo
porque existes
estás resides viajas

tardo en convencerme
pero llego al equinoccio
al sol de tus brazos
y el colibrí se extiende
nos conocemos
a pleno día
a cada instante.
EDGAR BAYLEYArgentina-1919
De “El día”


12 de septiembre de 2014

SUAVIDAD DEL OPIO



Fue una mañana, cerca de las islas, alejadas del puerto,
y todo el paisaje reconciliaba pasiones y recuerdos pasados.
Pabellones paganos, pactos, páginas pagas.
Palabras, palacios, palidez palpitando.
Pánico en el panteón en Palestina.
Palenque paleolítico, papiro que vuelve de Pakistán.
Paquete descendiendo en paracaídas
Palomas paralíticas
Parodia de una pareja en el Parlamento
Parsifal es partícipe de la partida
En el patíbulo el payaso elige su patrimonio
y la paz vuelve paranoica a los parques.
Partir y volver siempre al mismo camino,
tranquila amistad entre camaradas despiertos.
Una moral ligera, pequeña como la vida y la muerte,
encendía luces altas en la noche,
vestida para beber con los ángeles.
Amaba a los alquimistas
Pastoral en Patagonia.
Suavidad del opio, paspartú plateado.
LUCIA SERRANO

11 de septiembre de 2014

          REINA DEL PLATA (Ricardo A. Giménez)

Quiero volver Buenos Aires
                a tu cortina alienante
                de muchedumbres sin rostro.
A tu calle Corrientes
que nunca duerme
                    pero tiene las ojeras
de los desesperados
y el llanto de los pibes
que duermen junto a los perros callejeros.

Quiero volver vieja metrópolis
a tus payasos de los mil circos.
A tu río de color león
que como un mar sucio
                    esconde el horizonte.

A tus varietes, tus minas, tus espectáculos
que nos venden la diaria ilusión.

Quiero perder mis ojos
en cada una de tus luces
y extraviar mi espíritu
en procura de tu alma.

Quiero volver mi reina
para despertarte de tu sueño parisien
                   y tu niñez europea.

Y decirte hoy:
                      Que Paris está muy lejos
y que vos ya has crecido un poco.

Que tu rouge se ha corrido
vieja prostituta.
Y que América sangra esperándote.

Quiero volver porque:
                                   soy tu hijo
                                         tu cliente
                                       y tu amante.

Para amarte y amarte
    como te aman los locos
    como te aman cada uno de tus habitantes.

Hasta vaciarse,
hasta saciarse.

Y luego lentamente morir.

10 de septiembre de 2014

ANSIEDAD


Quienquiera que tú seas, no, no puedo esperarte.
Aún no llego a los sitios
donde las cosas últimas existen,
y empiezo a abandonarlas arrastrado por misteriosa furia.

Yo soy aquel diluvio que descendió prematuramente;
aquel astro insaciable que la noche no aguardaba todavía,
y desapareció de pronto llenando de ansiedad la tierra,
como invasión de luz al rebasar antes de tiempo las llanuras.

Quienquiera que tú seas, no, no puedo esperarte.
Ya dejé atrás mi propio sepulcro y es él el que me sigue.
Ven conmigo, si puedes, a girar en mis órbitas satánicas
entre todo lo inmenso y trágico que en las tinieblas huye.
GERMÁN PARDO GARCÍAColombia-1902
De "U.Z. Llama al espacio"


8 de septiembre de 2014

TÚ NO ESTÁS

Tú no estás y sin embargo mis ojos intentan beber el agua de
nuestras playas mansas.
Tú no estás y es la sombra del reino la que muestra mi espada.
Tú no estás y errantes las mañanas calculan la memoria.
Tú no estás y consumo sin alegrías los instantes que aguardan.
Tú no estás y como yegua enloquecida trago mi propia rabia.
Tú no estás y es la misma lluvia que moja los azahares blancos
que tú me regalaras.
Tú no estás y la música no graba los silencios que nosotros dos
ya descartamos.
Será contigo amor, a tu lado, donde acabará definitivamente
esta nostalgia.
Tú no estás y es este sentimiento alborotado el que se traga la
luz de oro y plata.
En tu ausencia fue imposible amar las despedidas, hasta los
peregrinos que me seguían te esperaban.
Tú no estás y ciegas tropiezan mis andanzas.
Cuando tú no estás amor, intento no llenar el vacío que sumiso y
solitario me acompaña.
Tú no estás y a nuestro destino lo acompañan palomas blancas.

(del libro de Lucía Serrano “La Ineptitud de los Vampiros”)