3 de octubre de 2014

FUNDACIÓN DE POETAS RENÉ VILLAR - MAR DE AJÓ - NOVIEMBRE 2013

(LUCIA SERRANO, presentó su libro de Poesía "CARAMELO"

ADIOS TRISTEZA                                          

Adiós
tristeza,
geografía
salvaje
a punto
de naufragar.

Estaban en prisión
todas las orillas.









                                                                  

29 de septiembre de 2014

DOS
Hombre y mujer se miran supinos en el lecho:
ambos cuerpos se extienden grandes y agotados.
Está el hombre inmóvil, tan sólo la mujer respira
   hondamente
y su blanco costado palpita. Las piernas extendidas
del hombre son enjutas y nudosas. El susurro
de la calle bañada por el sol bulle tras los postigos.

El aire pesa impalpable en la densa penumbra
y congela las gotas de vivo sudor
en los labios. Las miradas de las cabezas arrimadas
son idénticas, pero ya no encuentran los cuerpos
abrazados, como antes. Se rozan apenas.

Mueve algo sus labios la mujer, que calla.
La respiración que la hinca el costado se contiene
ante una mirada más persistente del hombre. La mujer
vuelve el rostro acercando una boca a la otra.
Pero la mirada del hombre no cambia en la sombra.

Graves e inmóviles pesan los ojos en los ojos,
bajo la tibieza del aliento que reaviva el sudor,
desolados. La mujer no mueve su cuerpo
blanco y vivo. La boca del hombre se acerca.
Pero la mirada inmóvil no cambia en la sombra.
CESARE PAVESEItalia-1908
De “Trabajar cansa


* * * *

25 de septiembre de 2014

VIGORES SOMNOLIENTOS



Hoy he visto deformes placeres,
tristes sueños del comienzo,
admiradores del honor
y los bellos diamantes.

Manantiales venenosos
imposibilitados
de reconocer gestos amables,
flores del horror.

Ensueño matizado por fieles
que no evocan presencias divinas
y van sin armonía
a un ritmo decadente.

Son burdos estos preconceptos,
América, mis pueblos
admiran tu bienestar.
vigores somnolientos.


LUCIA SERRANO

MALOS PENSAMIENTOS



Bestias del miedo, silencian la astucia del comienzo,
pequeños corazones escuchan los ruidos del deseo,
refugio de un canto estremecido,
sensible mundo despierto por nada.
pesadas sonrisas brillando con los sufrimientos.

Malos pensamientos que obedecen a Orfeo,
metamorfosis imaginando espíritus sedientos,
embriagada canción de hombres y mujeres
convertidos en dioses del tiempo
arrogante preludio de la sangre.

Inocente pureza de un amor sin rostro

LUCIA SERRANO






GERMÁN PARDO GARCÍA

DESTRUCCION BAJO EL MAR


Suelo descender a profundidades oceánicas
que en partes todavía sin explorar de mi espíritu existen.
Allí mi atormentado mundo no acaba de formarse
o se desintegró hace mucho y sus ruinas en mi alma se mueven.


Son esas partes mudas, desconocidas, de anfibios horizontes
que no se han visto nunca y sin embargo se recuerdan.
Seguido por moluscos y esponjas ambulantes,
quelonios y estrellas de mar, hacia abajo navego.
Glaucos ojos esféricos de asteroide o de atún me contemplan
invadir como huésped intruso.
Más abajo mi alma choca contra arrecifes de oro
que tienen perlas incrustadas y corales crecientes.


Mi deseo vital les extiende las manos
y ese núcleo de estrellas encantadas y de oro se rompe.
Arriba en la superficie círculo fugaz de espumas delata
que algo que no fue mío pereció para siempre.
Más abajo encuentro escombros de volúmenes como cúpulas
de una ciudad castigada por el mar. Tal vez la pretérita
ciudad mía,
aquella de las casas purísimas y los altares elevados
al universo; la desaparecida ciudad mía que hoy suplica
desde lo más patético de su estrago sin lágrimas,
aprisionada por fúnebre peso de sal y de exterminio.
Desciendo más y más y descubro en declives
de colores lacustres, más augurio de estrago.
Allí se disolvió un arco iris que ahora tiñe de sangre,
y de azul
y de verde
y de lila,
la concentrada palpitación de aquel submar.
Grupos de figuras vencidas me recuerdan
tantos seres amados. Allí están con las sienes
inundadas, las manos densamente inundadas,
mientras vegetaciones marítimas absorben
la claridad que les subía por las venas hasta el árbol del sueño.
Y bajo más y más hasta los paraísos
amorfos y frustados de mi ser, y hasta las catacumbas
en donde el grito del sepulcro
no logra evasión.
Y desciendo y desciendo vertical y vertiginoso
hasta lo más profundo mío, allá donde mi esencia
principia a confundirse con el origen de las cosas
increadas o inconclusas.
Declino hasta lo más eterno y profundo mío, allá donde mi
cuerpo
ya no me pertenece ni mi alma; al fondo del gran mar
disolvente y licuante
en donde me sumerjo desde hace siglos, desde ayer, desde
hoy mismo,
para volver desde hace siglos cada instante a la tierra,
al centro de las formas que me ven regresar de la nada,
deshecha en mil jirones mi escafandra de viento
y con la frente empapada por sudor que todo lo corroe,
semejante al agua con yodo del mar, o a esa otra furia
de ese otro mar que nombro y que golpea como el corazón
de un hombre
contra los acantilados del Tiempo.

GERMÁN PARDO GARCÍA

INVOCACIÓN A LA NOCHE

Separa de mi ser todo elemento
que la materia a su pesar inclina,
y envuélveme en tu acuática neblina
dejándome desnudo el pensamiento.

Indúceme al jardín donde el aliento
Se satura de estrellas y la harina  
que el molino ennoblece y aglutina,
convierte en desnudez su sedimento.

¡Pensar! Y que mis sienes escarpadas
cintilen como antenas capturadas
por la luz electrónica de un rito

donde la Eternidad piensa desnuda,
sin Dios, sin mente, sin piedad ni duda
 ni el gran dolor del pensamiento escrito.

20 de septiembre de 2014

Y sumérgete dentro del océano (por Giorgos Seferis)



Asómate si puedes al mar en sombras, olvidando

el son de flauta para los pies desnudos

que pisaban tu sueño en otro tiempo, tiempo

devorado.

Graba si puedes en la última de tus conchas

nombre, lugar y día

y arrójala después a las fauces del mar.

Desnudos nos hallamos encima de la piedra

esponjosa,

contemplando las islas que surgían,

mirando sumergirse las islas coloradas

en su propio soñar, en nuestro sueño.

Estábamos aquí, desnudos, sosteniendo

la balanza inclinada

en pro de la injusticia.

Talón de poderío, voluntad inmaculada, meditado

amor,

designios que maduran bajo el sol de mediodía,

sendero del destino al ritmo de las manos jóvenes

que palmean sobre los hombros;

en el país disperso, despojado de toda resistencia,

en el país que ayer apenas era nuestro

se hunden las islas, orín y ceniza.

Altares demolidos

y amigos olvidados,

hojas de palmera entre el fango.

Deja si puedes que tus manos viajen

aquí, confín del tiempo, en el navío

que ha visitado el horizonte.

Los dados ya sobre la losa,

ya que la lanza dio con la coraza,

reconocido por el ojo el extranjero,

y el amor desecado

en almas como cribas;

cuando miras alrededor y encuentras

en torno a ti los pies segados,

en torno a ti las manos muertas,

en torno a ti los ojos entenebrecidos;

cuando ya ni siquiera puedes elegir

la muerte que quisiste tuya,

morir oyendo un grito,

fuera un grito de lobo,

como es tu derecho;

deja que tus manos viajen,

despréndete del tiempo desleal

y sumérgete dentro del océano;

habrá de sumergirse quien sustenta las

enormes rocas.