21 de diciembre de 2014

EN ESTA NOCHE, EN ESTE MUNDO

alejandra  pizarnik                                                                

en esta noche en este mundo                                                                                                                            Imagen
las palabras del sueño de la infancia de la muerte
nunca es eso lo que uno quiere decir
la lengua natal castra
la lengua es un órgano del conocimiento
del fracaso de todo poema
castrado por su propia lengua
que es órgano de la re-creación 
del re-conocimiento
pero no el de la resurrección
de algo a modo de negación
de mi horizonte de maldoror con su perro
y nada es promesa
entre lo decible
que equivale a mentir
(todo lo que se puede decir es mentira)
el resto es silencio
sólo que el silencio no existe
no
las palabras
no hacen el amor
hacen la ausencia
si digo agua ¿beberé?
si digo pan ¿comeré?
en esta noche en este mundo
extraordinario silencio el de esta noche
lo que pasa con el alma es que no se ve
lo que pasa con la mente es que no se ve
lo que pasa con el espíritu es que no se ve
¿de dónde viene esta conspiración de invisibilidades?
ninguna palabra es visible
sombras
recintos viscosos donde se oculta
la piedra de la locura
corredores negros
los he recorrido todos
¡oh quédate un poco más entre nosotros!
mi persona está herida
mi primera persona del singular
escribo como quien con un cuchillo alzado en la oscuridad
escribo como estoy diciendo
la sinceridad absoluta continuaría siendo
lo imposible
¡oh quédate un poco más entre nosotros!
los deterioros de las palabras
deshabitando el palacio del lenguaje
el conocimiento entre las piernas
¿qué hiciste del don del sexo?
oh mis muertos
me los comí me atraganté
no puedo más de no poder más
palabras embozadas
todo se desliza
hacia la negra licuefacción
y el perro de maldoror
en esta noche en este mundo
donde todo es posible
salvo
el poema
hablo

sabiendo que no se trata de eso

siempre no se trata de eso

oh ayúdame a escribir el poema más prescindible
            al que no sirva ni para
            ser inservible
ayúdame a escribir palabras
en esta noche en este mundo

POR ÚLTIMO

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Haber dejado una moneda de fuego en la mano de otro,
haber atado ciertos hilos de amor y resplandor,
haber perdido algo
al salir de la casa vacía.
Haber estado, haber acompañado,
haber estado complicado con el viento que siempre tiene razón
con la tierra y el agua y con la hierba que siempre tienen razón.
No haber cumplido años lejos de sí mismo,
no importa si de rodillas o en medio del pantano pero cerca de sí,
o entre asuntos pendientes o torcidos desde el comienzo,
pero masticados con tus dientes.
No importa ser un objeto más o menos clasificable despreciable por los que deciden, 
no importa ser superado, masacrado, tergiversado, desmentido,
con todo eso se hace la verdad.
No importa haber interrumpido
si estás al pie del árbol gigante en el día sin fin,
al pie del árbol de piedras preciosas del sueño que sólo pertenece a los hombres,
y si has podido hablar con esas piedras
y acompañar hasta su casa a alguien
en un momento duro de la noche (y vivía tan lejos).
No importa que no haya solución para nadie ni perdón para nadie,
ni si al fin estás solo en las salinas de la madrugada
haciendo todo lo posible para que salga el sol,
para que estos rostros queridos no se hundan en los rápidos de la nada
que acecha tanta maravilla.
Raúl Gustavo Aguirre

TANGO DEL ORFELINATO

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y ella dijo: __ todavía rastreo la rotonda
donde se desmayaban los ómnibus, sus macabros olores a
comida y abandono y la triste acumulación de diarios junto a la chapa.
Nacimos para retroceder hasta este lugar de encono.
Algo del humillado deslizarse del escarabajo sobre acumulaciones de turba.
Esa musiquita que supura el altoparlante del parque,
me puso enferma estoy de tobillos torcidos, de lenguaje
errado y vamos hacia la intensidad de una pared que fue azul
y ahora es ceniza fría
el relato de estas heridas
unos pocos objetos devorados con nosotros; amantes y escombros
y crónicas de los cuerpos desnudos en las zanjas.
                                                                     ella dijo: __mira el desorden en el espejo.
Es mi rostro ese paisaje de arcillas húmedas, esa
confusión de ramajes en la niebla.
Quítame ese miriñaque bajo la camisa de viyela gris
quítame el deseo los amargos brotes del ligustro
quítame los párpados y que la tierra pese sobre los ojos hartos
__ y después nena ¿vas a callarte?
y ella dijo: después si me quitas el deber
de apartar los labios y respirar,
si me quitas el orgullo de la frente,
si me deshaces como a una rosa manoseada por un enano,
si me haces daño sí, por favor, repite ese bolero
quítame la vida huérfana y todavía arrastraré mi
mano para que la sientas fría sobre tu vientre.
y ella dijo: __ no la dejes pensar
permite que la caja negra se hunda en aguas
no la dejes arrimarse a las palabras como a un terreno anegado.
Ellos tienen el cierre de las braguetas abiertos y pierden
credenciales con números errados
¿qué juego están haciendo?
no se llevan las avispas que andan en los frutales
y los muñecos de felpa no duermen en los parabrisas reventados
está anocheciendo en Austria pero ella no
debe pensar; no debe abrigar sospechas sobre botellas
caídas en el mármol
y ella dijo: __ son pasajeros en un taxi. No la dejes hablar.
Ellos protegen su locura con bocas vestidas
¿quién es ella para olfatear al animal que se agita?
los desolados arriman sus frentes en el vacío
y la vida es esa cruel mirada femenina sobre las manos
que tiemblan.
Leonor García Hernando

EMPERRAMIENTO

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Me matarán se llevarán algunos de mis pedazos más enloquecidos
estudiarán mis ojos cómo ven así de abiertos a la noche 
mis manos cómo pudieron mis manos morir saludando tanto 
mis pies cómo no huyeron con el tiempo de sobra que tenían 
y volverán por mí por más pedazos por más y más destrozos 
mi corazón entraba en un puño mi cabeza entre todos los hombres
era un buen muchacho le dirán a un montoncito de mis partes 
pero ellos qué cómo cuándo, nunca sabrán, creo que nunca.
Alberto Szpungberg

NADA ALCANZA

No fue el sonido,
fuertes tambores
para un àngel.
Despierto de màs
en un fumadero de opio
reza
y construye
universos inciertos.
Nada alcanza


LUCIA SERRANO
Dicotomía incruenta - Oliverio Girondo
Siempre llega mi mano
más tarde que otra mano que se mezcla a la mía
y forman una mano.

Cuando voy a sentarme
advierto que mi cuerpo
se sienta en otro cuerpo que acaba de sentarse
adonde yo me siento.

Y en el preciso instante
de entrar en una casa,
descubro que ya estaba
antes de haber llegado.

Por eso es muy posible que no asista a mi entierro,
y que mientras me rieguen de lugares comunes,
ya me encuentre en la tumba,
vestido de esqueleto,
bostezando los tópicos y los llantos fingidos.



16 de diciembre de 2014

RAFAEL ALBERTI (1902/12/16 - 1999/10/28)

en un día como hoy NACE RAFAEL ALBERTI

Se relaciona con la Generación del 27 (Dámaso Alonso, Federico García Lorca, Gerardo Diego y Vicente Aleixandre, entre otros), movimiento intelectual que había surgido con motivo del homenaje celebrado en Sevilla en 1927 a Luis de Góngora en el centenario de su muerte.

(de Sermones y Moradas - 1929 - 1930)

SERMÓN DE LA SANGRE

Me llama, me grita, me advierte, me despeña y me alza,
hace de mi cabeza un yunque en medio de las olas,
un despiadado yunque contra quien deshacerse
zumbando.
Hay que tomar el tren, le urge. No hay. Salió. Y ahora me
dice que ella misma lo hizo volar al alba, desaparecer
íntegro ante un amanecer de toros desangrándose a la
boca de un túnel.
Sé que estoy en la edad de obedecerla, de ir detrás
de su voz que atraviesa desde la hoja helada de los trigos
hasta el pico del ave que nunca pudo tomar tierra
y aguarda que los cielos se hagan cuarzo algún día
para al fin detenerse un solo instante.
La edad terrible de violentar con ella las puertas más
cerradas, los años más hundidos por los que hay
que descender a tientas, siempre con el temor de perder
una mano o de quedar sujeto por un pie a la última
rendija, esa que filtra un gas que deja ciego y hace oír
la caída del agua en otro mundo, la edad terrible está
presente, ha llegado con ella, y la sirvo: mientras
me humilla, me levanta, me inunda, me desquicia,
me seca, me abandona, me hace correr de nuevo,
y yo no sé llamarla de otro modo:
Mi sangre.



ADIÓS A LAS LUCES PERDIDAS

Si es el silbido de un muchacho lo que hace iluminarse
las ramas
y revivir de sueño esos balcones creados de improviso
por una golondrina para que los instrumenten los aires,
los aires enterrados en las arpas que las lloviznas hacen
saltar de pronto,
deja tú que mi muerte se despida despacio de los cielos
que se buscan y no se encuentran.
¿Quién se engañó encendiendo su alma a esas alturas
donde las voces tienen ya el aleteo de un ave sumergida?
Estas noches se hunden con el arrepentimiento de haber
sido las inventoras de los fantasmas helados.
Decidme adiós casi tres veces desde los lugares más oscuros.
Es lo único que pido.
Porque yo no me acuerdo bien si a ti te conocí debajo
del agua,
si a ésta la despertó el choque de una piedra contra
las herraduras de los caballos
o si a aquélla le dieron la vida los espejos que recogen
el frío de esos ojos que se deshacen.
Olvido,
olvido y lágrimas para las luces que se creen ya perdidas
definitivamente.

SE HAN IDO
Son las hojas,
las hojas derrotadas por un abuso de querer ser eternas,
de no querer pensar durante un espacio de seis lunas
en lo que es un desierto,
de no querer saber lo que es la insistencia de una gota
de agua sobre un cráneo desnudo clavado a la intemperie.
Pueden sobrevenirnos otras desgracias.
¿A cuántos estamos hoy?
Se barren y amontonan como los huesos
que no adquirieron en la vida la propiedad de una tumba.
Yo sé que te lastimo,
que ya no hay ámbitos para huir,
que la sangre de mis venas ha sufrido un arrebato de humo.
Tú tenías los ojos amarillos y ahora ya no puedes
comprender claramente lo que son las cenizas.
No estamos.
Éramos esto o aquello.


( de PÚRPURA NEVADA)

                                              ...púrpura nevada...
                                                                       Góngora


CANCIÓN DE LA JUVENTUD
Esos relámpagos y flores,
esas centellas desasidas
que en derramados resplandores
lucen ganadas o perdidas.
Venas abiertas, duras fuentes
donde anegar al enemigo;
soles helados o calientes,
mas siempre soles para el trigo.
Eternidad de los doblados
por esa luz de una promesa;
navíos ya desamarrados,
brava la mar, mas la fe ilesa.
Diéranme a mí nuevos pulmones
con que arbolar las multitudes,
y un oleaje de canciones
de juventud, de juventudes.


(de CAPITAL DE LA GLORIA - MADRID 1936-1938 )

LEJOS DE LA GUERRA

Yo diré tu heroísmo de nuevo y simplemente,
lejos de ti, ciudad, con la voz merecida
del hombre que por norma ya tiene diariamente
anochecer sin casa o amanecer sin vida.
Campos sin guerra, os traigo de las atronadoras,
desangradas orillas del pobre Manzanares,
un saludo enramado de sus libertadoras,
destrozadas encinas y partidos pinares.
Bosques tranquilos, pueblos ausentes, derramados
por la monotonía
de los mismos dulcísimos, lluviosos panoramas,
yo os contaré la pena de los rotos tejados,
la paralela suerte del cabel y el tranvía,
el fin de la arboleda, la historia de sus ramas.
Puentes anchos del Sena, puentes desposeídos
de los fijos temores
que por los claros ojos sin sueño de tus puentes,
Madrid, ven entre ruedas, sombras y hombres hundidos,
al alba de los súbitos, mortales resplandores,
cuanto tienen los héroes de flores inocentes.
París, por tus tranquilas
chimeneas que exaltan un cielo sin motores,
se me angustian las venas subiendo a mis pupilas
caras desenterradas,
uñas que entrechocando con la muerte, rabiosas,
buscan bajo las tímidas viviendas desventradas
los familiares restos difuntos de las cosas.
¡Ah, Madrid de la luz, que se me va y enfría,
París con tus tugurios de caspas y melenas,
pederastas, modistos, cabrones permanentes
y esta desamparada, sin alquiler, vacía
puta triste, que apenas
pasa como el recuerdo de una historia sin dientes!
Viejo París, tu mano,
medio muerta en la mía,
tiene algo de gusano.
Al comprimirlo sangra, mordiendo todavía.
Que a ti, París profundo, trabajador, risueño,
te mojen las gloriosas, mínimas, ejemplares
aguas del Manzanares,
de alegría, de aurora, de libertad y sueño.

París, febrero 1937]