16 de marzo de 2015

DESAFÍO A LA VEJEZ

Fotografía de Sandy Powers
Fotografía de Sandy Powers

Cuando yo llegue a vieja
-si es que llego-
y me mire al espejo
y me cuente las arrugas
como una delicada orografía
de distendida piel.
Cuando pueda contar las marcas
que han dejado las lágrimas
y las preocupaciones,
y ya mi cuerpo responda despacio
a mis deseos,
cuando vea mi vida envuelta
en venas azules,
en profundas ojeras,
y suelte blanca mi cabellera
para dormirme temprano
-como corresponde-,
cuando vengan mis nietos
a sentarse sobre mis rodillas
enmohecidas por el paso de muchos inviernos,
sé que todavía mi corazón
estará -rebelde- tictaqueando
y las dudas y los anchos horizontes
también saludarán
mis mañanas.
Gioconda Belli
(Nicaragua, 1948)

CHARLES BUKOWSKI, CHICAS TRANQUILAS Y LIMPIAS CON LINDOS VESTIDOS

Charles Bukowski, Chicas tranquilas y limpias con lindos vestidos



Charles Bukowski, Chicas tranquilas y limpias con lindos vestidos



Todas las que conozco son putas, ex-putas,
locas. Veo hombres con mujeres
tranquilas, amables, los veo en los supermercados,
los veo caminando por la calle juntos,
los veo en sus departamentos: gente en
paz, viviendo juntos. Sé que su paz
sólo es parcial, pero hay
paz, a menudo horas y días de paz.

Todas las que he conocido son adictas a las pastillas,
alcohólicas, putas, ex-putas, locas.
Cuando una se va
llega otra
peor que la anterior.

Veo tantos hombres con chicas tranquilas y limpias
bien vestidas
chicas con caras que no son lobunas
o depredadoras.

"No traigan más una puta por acá", les digo a
mis pocos amigos, "me voy a enamorar de una".

"No podrías estar con una buena mujer, Bukowski".

Necesito una buena mujer,
necesito una buena mujer
más de lo que necesito esta máquina de escribir,
más de lo que necesito a mi auto, más
de lo que necesito a Mozart.

Necesito tanto una buena mujer que
puedo saborearla en el aire, puedo sentirla
en la punta de mis dedos,
puedo ver veredas construidas
para que sus pies caminen,
puedo ver almohadas para su cabeza,
puedo sentir mi risa que espera,
puedo verla acariciando un gato,
puedo verla durmiendo,
puedo ver sus pantuflas en el piso.

Sé que existe
pero, ¿dónde está ella en esta tierra
mientras las putas continúan llegando?


Charles Bukowski (Andernach, 1920 - Los Ángeles, 1994).

APOLOGÍA

¿Es tu voluntad que yo crezca y decline?
Trueca mi paño de oro por la gris estameña
y teje a tu antojo esa tela de angustia
cuya hebra más brillante es día malgastado.
¿Es tu voluntad -Amor que tanto amo-
que la Casa de mi Alma sea lugar atormentado
donde deban morar, cual malvados amantes,
la llama inextinguible y el gusano inmortal?

Si tal es tu voluntad la he de sobrellevar
y venderé ambición en el mercado,
y dejaré que el gris fracaso sea mi pelaje
y que en mi corazón cave el dolor su tumba.
Tal vez sea mejor así -al menos
no hice de mi corazón algo de piedra,
ni privé a mi juventud de su pródigo festín,
ni caminé donde lo Bello es ignorado.

OSCAR WILDE

11 de marzo de 2015

NO REHACES LOS SUEÑOS POR SER SUEÑOS

No rehaces los sueños por ser sueños.
Todos los sueños pueden
ser realidad, si el sueño no se acaba.
La realidad es un sueño. Si soñamos
que la piedra es la piedra, eso es la piedra.
Lo que corre en los ríos no es un agua,
es un soñar, el agua, cristalino.
La realidad disfraza
su propio sueño, y dice:
"yo soy el sol, los cielos, el amor."
Pero nunca se va, nunca se pasa,
sin fingimos creer que es más que un sueño.
Y vivimos soñándola. Soñar
es el modo que el alma
tiene para que nunca se le escape
lo que se escaparía si dejamos
de soñar que es verdad lo que no existe.
Sólo muere
un amor que ha dejado de soñarse
hecho materia y que se busca en tierra.

PEDRO SALINAS
España-1891
De “Largo lamento"


7 de marzo de 2015

CHARLES BUKOWSKI - A SOLAS CON TODO EL MUNDO

La carne cubre el hueso 
y dentro le ponen 
un cerebro y 
a veces un alma, 
y las mujeres arrojan 
jarrones contra las paredes 
y los hombres beben 
demasiado 
y nadie encuentra al 
otro 
pero siguen 
buscando 
de cama 
en cama. 
la carne cubre 
el hueso y la 
carne busca 
algo más que 
carne. 

no hay ninguna 
posibilidad: 
estamos todos atrapados 
por un destino 
singular. 

nadie encuentra jamás 
al otro. 

los tugurios se llenan 
los vertederos se llenan 
los manicomios se llenan 
los hospitales se llenan 
las tumbas se llenan 

nada más 
se llena. 
ARTE POÉTICA

Poesía, lo sé, mientras te escribo,
dejo de vivir.

Entrego, mansamente, mis ilusiones,
mis pobres pecados proletarios,
mis vicios burgueses y, aún,
antes de penetrar tu cuerpo,
-tapiz enamorado-
abandono mi forma de vivir,
miserias,
locuras,
hondas pasiones negras,
mi manera de ser.
Vacío de mis cosas,
abanderado de la nada,
transparente de tanta soledad,
invisible y abierto,
permeable a los misterios de su voz,
intento, rasgo
sonoro sobre la piel del mundo
la piel de la muerte
la piel de todas las cosas.

Poesía, sobre tu piel, rasgos sonoros,
esquirlas apasionadas,
imborrables astillas de mi nombre.


MIGUEL OSCAR MENASSA

Lavorare stanca, Cesare Pavese

Trabajar cansa, Cesare Pavese

Atravesar una calle para escapar de casa
sólo lo hace un muchacho, pero este hombre que vaga
todo el día por las calles ya no es un muchacho
y no escapa de casa.

Hay tardes de verano en que hasta las plazas están vacías, se extienden
bajo un sol casi poniente, y este hombre, que viene
por callejuelas de inútiles plantas, se para.

¿Vale la pena estar solo, para estar siempre más solo?
Con sólo dar la vuelta, las calles y la plaza
quedan vacías. Desearía detener a una mujer,
hablarle y proponerle que vivan juntos.

De otra forma, uno habla solo. Por eso en ocasiones
los borrachos se atacan con discursos nocturnos
que relatan los proyectos de toda una vida.

No es seguro que al ir a una plaza desierta
te encuentres con alguien, pero los que vagan por las calles
se quedan de vez en cuando. Si anduviera con alguien
mientras cruza estas calles, la casa sería
donde ella estuviera, y entonces valdría la pena.

Por la noche la plaza vuelve a quedar vacía
y este hombre, que pasa, no mira las casas
tras las inútiles luces, no levanta más los ojos:
sólo siente el asfalto que han hecho otros hombres
con manos endurecidas, tal como las suyas.

No es bueno quedarse en la plaza desierta.
Con seguridad habrá una mujer en la calle
qué, si él se lo pide, querrá llevarlo de la mano a casa.