26 de febrero de 2016

Oliverio Girondo, Poema Número 1, Espantapájaros

Mujer etérea-mujer terrestre

Christian Schloe 



No se me importa un pito que las mujeres
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;
un cutis de durazno o de papel lija. 
Le doy una importancia igual a cero, 
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco 
o con un aliento insecticida. 
Soy perfectamente capas de soportarles 
una nariz que sacaría el primer premio 
en una exposición de zanahorias; 
¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible

-no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar.
Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme! 
Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase, 
tan locamente, de María Luisa. 
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? 
¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo
y sus miradas de pronóstico reservado? 
¡María Luisa era una verdadera pluma! 

Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, 
volaba del comedor a la despensa. 
Volando me preparaba el baño, la camisa. 
Volando realizaba sus compras, sus quehaceres... 
¡Con que impaciencia yo esperaba que volviese, volando, 
de algún paseo por los alrededores! 
Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. 
"¡María Luisa! ¡María Luisa!".... y a los pocos segundos, 
ya me abrazaba con sus piernas de pluma, 
para llevarme, volando, a cualquier parte. 
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia 
que nos aproximaba al paraíso; 
durante horas enteras nos anidábamos en una nube, 
como dos ángeles, y de repente, 
en tirabuzón, en hoja muerta, 
el aterrizaje forzoso de un espasmo 
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera..., 
aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas! 
¡Qué voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes... 
las de pasarse las noches de un solo vuelo! 

Después de conocer una mujer etérea, 
¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? 


¿Verdad que no hay diferencia sustancial
entre vivir con una vaca o con una mujer 
que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo? 
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender 
la seducción de una mujer pedestre, 
y por más empeño que ponga en concebirlo, 
no me es posible ni tan siquiera imaginar 
que pueda hacerse el amor más que volando.

Oliverio Girondo
Oliverio Girondo (Buenos Aires, Argentina, 1881/1967) fue una de las figuras centrales de la renovación literaria entre los años veinte y treinta. Formó parte del grupo de vanguardia de la poética argentina, junto a Jorge Luis Borges y Raúl González Tuñón entre otros.
Se caracterizó por sobrepasar los límites de lo manifestable, defendiendo la autonomía plena del lenguaje, para tratar de transmitir la pura esencia de la prosa poética.
En sus libros quedó reflejada su maestría en el manejo de la metáfora y la confianza absoluta en el poder de la imagen poética para poder alcanzar la esencia de las cosas.
Oliverio Girondo estaba capacitado para experimentar con el lenguaje, manejaba con destreza la ironía, y en sus obras reafirmó su irreverencia moral y estética, su sentido del humor y su mirada inquisidora del lugar común.
En 1932 publicó el Libro Espantapájaros (aquí su poema número 1).
El poeta se comprometió a vender los 5000 ejemplares de la edición, y para lograrlo se valió de una singular campaña publicitaria. Alquiló una carroza fúnebre tirada por seis caballos y conducida por cocheros, cambió las habituales coronas de flores de las carrozas por una que transportaba un espantapájaros gigante con chistera, monóculo y pipa. Al mismo tiempo, sobre la calle Florida, inauguró un local atendido por hermosas muchachas. La acción publicitaria resultó un éxito,Espantapájaros se agotó en un mes.



La primera imagen pertenece a Christian Schloe, talentoso artista austriaco, cuyo trabajo incluye el arte digital, la pintura, la ilustración y la fotografía.
Su pensamiento: "Cualquier cosa puede suceder en un mundo que contiene tanta belleza"

25 de febrero de 2016

                                     ALMAS  BELLAS 

Tradición gloriosa la libertad.
Inviolable consigna sin deshonra.
Creación donde se arrastran los rebaños de tanta humanidad.
Insaciable e iracunda, la noche tuvo la voluntad de ser lo más perfecta,
y fue víctima de un delirio.
Nervioso manantial.
                Estrella del calvario.
                           Caridad no compartida.
                                                     Dios jamás visto.
Inocencia,
                 llanto,
                            desierto,
mácula de un temerario.
Alas para el brillante destierro ansiado por nosotros dos.
Alas de lo puro.
Vacío y duda.
Ínfimo será el dolor de las pasiones que nos viven.
Solitaria llama que frente a la luz perece.
Almas bellas que no alcanzan para subir al cielo.
Pura bondad, polvo indomable.
Éter rodando sin sus mezclas.
Vocación de estrella, no pudo evadirse de los brillos.
Es irreprochable un amante así.
No tiembles, el ruiseñor cantará.
Aquellos nacidos para todo el goce posible en estas tierras, deben sufrir.
Sonrisas nocturnas para los pasos del hambriento mar.
Desiertos escondidos.
Vándalos.
Desnivel de las leyes.
Loca estatura donde sueñan las fieras.
Los malos consejos caen.
El aliento que trepa por las manos no es afrodisíaco.
Es irreprochable un amante así.
No tiembles dos veces, el ruiseñor cantará.
LUCIA SERRANO


                                            

2 de enero de 2016

A los hombres futuros - BERTOLT BRECHT
1
Verdaderamente, vivo en tiempos sombríos.

Es insensata la palabra ingenua. Una frente lisa
revela insensibilidad. El que ríe
es que no ha oído aún la noticia terrible,
aún no le ha llegado.
¡Qué tiempos éstos en que
hablar sobre árboles es casi un crimen
porque supone callar sobre tantas alevosías!
Ese hombre que va tranquilamente por la calle
¿lo encontrarán sus amigos
cuando lo necesiten?
Es cierto que aún me gano la vida.
Pero, creedme, es pura casualidad. Nada
de lo que hago me da derecho a hartarme.
Por casualidad me he librado. (Si mi suerte acabara,
                                                    [estaría perdido).
Me dicen: «¡Come y bebe! ¡Goza de lo que tienes!»
Pero ¿cómo puedo comer y beber
si al hambriento le quito lo que como
y mi vaso de agua le hace falta al sediento?
Y, sin embargo, como y bebo.
Me gustaría ser sabio también.
Los viejos libros explican la sabiduría:
apartarse de las luchas del mundo y transcurrir
sin inquietudes nuestro breve tiempo.
Librarse de la violencia,
dar bien por mal,
no satisfacer los deseos y hasta
olvidarlos: tal es la sabiduría.
Pero yo no puedo hacer nada de esto:
verdaderamente, vivo en tiempos sombríos.
2
Llegué a las ciudades en tiempos del desorden,
cuando el hambre reinaba.
Me mezclé entre los hombres en tiempos de rebeldía
y me rebelé con ellos.
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.

Mi pan lo comí entre batalla y batalla.
Entre los asesinos dormí.
Hice el amor sin prestarle atención
y contemplé la naturaleza con impaciencia.
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.
En mis tiempos, las calles desembocaban en pantanos.
La palabra me traicionaba al verdugo.
Poco podía yo. Y los poderosos
se sentían más tranquilos, sin mí. Lo sabía.
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.
Escasas eran las fuerzas. La meta
estaba muy lejos aún.
Ya se podía ver claramente, aunque para mí
fuera casi inalcanzable.
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.
3
Vosotros, que surgiréis del marasmo
en el que nosotros nos hemos hundido,
cuando habléis de nuestras debilidades,
pensad también en los tiempos sombríos
de los que os habéis escapado.
Cambiábamos de país como de zapatos
a través de las guerras de clases, y nos desesperábamos
donde sólo había injusticia y nadie se alzaba contra ella.

Y, sin embargo, sabíamos
que también el odio contra la bajeza
desfigura la cara.
También la ira contra la injusticia
pone ronca la voz. Desgraciadamente, nosotros,
que queríamos preparar el camino para la amabilidad
no pudimos ser amables.
Pero vosotros, cuando lleguen los tiempos
en que el hombre sea amigo del hombre,
pensad en nosotros
con indulgencia.
BERTOLT BRECHT


29 de diciembre de 2015

INVITACIÓN AL FESTEJO DE LOS VEINTE AÑOS DE "BLUES PARA LA CORONA"

"Sensatez XIX", de Paul Verlaine (Francia, 1844-1896)

La voz del Orgullo: grito potente, como de trompa,
Sí, estrellas de sangre en corazas de oro;
En el llamear de un incendio tropezamos...
Pero la voz se esparce como la de una trompa.

La voz del Odio: campana en el mar, falsa y acallada
Por nevada lenta. ¡Frío hondo! Y la vida, pesada,
Insulsa, coge miedo y por los muelles corre como loca
Y lejos de la campana cada vez más ronca.

La voz de la carne: gran alboroto pero muy cansado;
Gente ya bebida; el lugar quisiera mostrarse alegre;
Miradas, llamadas, y ese aire atrozmente perfumado
En que se extingue un gran alboroto muy cansado.

La voz Ajena: lejanías en la niebla; bodas
En vueltas y revueltas; mil enredos; negocios y
Ese gran circo de las civilizaciones
Al son del trote lento de violines de casorios.

Rabias y negros suspiros, pesares y tentaciones
Que tuvimos que ir soportando siempre
Mientras enmudecían los silencios honestos;
Rabias y negros suspiros, pesares y tentaciones,

¡Esas voces! Os podéis morir, ya estáis medio muertas,
Sentencias, palabras vanas, metáforas mal logradas,
Toda esa retórica que huye de los pecados,
¡Ay, voces! Os podéis morir, ya estáis medio muertas.

Ya no somos aquellos a quienes fuisteis buscando,
Morid en cuanto a nosotros, morid ante modestos anhelos
Secretos que la fuerte Palabra alimentó con dulzura.
¡Nuestro corazón no es de esos que vais buscando!

Morid en la voz que la Plegaria al cielo eleva,
Y cuya puerta tan sólo ella abre y cierra;
Ella será quien la precinte el día final,
¡Morid en la voz que la Plegaria ofrece,
Morid en la voz terrible del Amor!

22 de diciembre de 2015

EL SUEÑO - JORGE L. BORGES

Si el sueño fuera (como dicen) una
tregua, un puro reposo de la mente,
¿por qué, si te despiertan bruscamente,
sientes que te han robado una fortuna?

¿Por qué es tan triste madrugar? La hora
nos despoja de un don inconcebible,
tan íntimo que solo es traducible
en un sopor que la vigilia dora

de sueños, que bien pueden ser reflejos
truncos de los tesoros de la sombra,
de un orbe intemporal que no se nombra

y que el día deforma en sus espejos.
¿Quién serás esta noche en el oscuro
sueño, del otro lado de su muro?

12 de diciembre de 2015

GONZALO ROJAS

CARTA DEL SUICIDA

JURO que esta mujer me ha partido los sesos,
porque ella sale y entra como una bala loca,
y abre mis parietales, y nunca cicatriza,
así sople el verano o el invierno,
así viva feliz sentado sobre el triunfo
y el estómago lleno, como un cóndor saciado,
así padezca el látigo del hambre, así me acueste
o me levante, y me hunda de cabeza en el día
como una piedra bajo la corriente cambiante,
así toque mi cítara para engañarme, así
se abra una puerta y entren diez mujeres desnudas,
marcadas sus espaldas con mi letra, y se arrojen
unas sobre otras hasta consumirse,
juro que ella perdura, porque ella sale y entra
como una bala loca,
me sigue adonde voy y me sirve de hada,
me besa con lujuria
tratando de escaparse de la muerte.
y, cuando caigo al sueño, se hospeda en mi columna
vertebral, y me grita pidiéndome socorro,
me arrebata a los cielos, como un cóndor sin madre
empollado en la muerte.