2 de marzo de 2009

PREMIO

domingo 22 de febrero de 2009

PREMIO !!!!!
Hoy nos llega este hermoso premio,"ESTE BLOG ES UNA JOYA", de la mano de IVANA (http://arteenmi.blogspot.com/)
Me gustaría otorgarle este premio a las siguientes personas:

A Arya, de¸ http://esdealmas.blogspot.com/
A Claudia, de http://mujeresconstruyendo1.blogspot.com/
A Ybris, de http://nomequedo.blogspot.com/
A Verbo, de http://liriodelvalle.blogspot.com/
A Arantza, de http://arantza-flotandoenlosversos.blogspot.com/
A Marisa, de http://sonetosdelamoroscuro.blogspot.com/
A Lucía, de http://lasangrequefaltaba.blogspot.com/
Un abrazo a todos/as.J.Nailes.

ELLA Y EL

IV

El gastaba en orgías nocturnas, las últimas semillas en honor a sus fuerzas
y coronada de laureles la gloria final, la noche resplandece sin ser vista a sus ojos.
Como buen vagabundo que desconoce el final de sus pasos, su agotamiento le
genera cierta ligereza mundana y abandona placeres clandestinos.
Era un hombre bastante desconfiado, fue imposible librar cualquier batalla.
Sus adversarios que eran muchos, no temían a él, sino la presencia de ella
a su lado.
Ella no era un soldado, detestaba cualquier imposición que no fuese bien recibida
por sus horas y como un peregrino sediento, apostó a encontrar su anhelo.
El deseaba confundirla y entre sus ocios la amenazaba de todo.
Descontento demás por su existencia, temía que ella lo abandone, aunque en
verdad, él no podía tener esclavos agitados en sus orillas.
No quiso perder su última batalla, motivo por el cual no prosperó su indolencia.
Ella le recordaba que hasta el César perdió poder por no reconocer su apetito
más amable y sus voluntades fueron extirpadas en mitad de la tarea que anhelara.
En el infierno, toda venganza pierde poder.
Ella lo amaba tanto, que fue revelándole miles de secretos deliciosos, verdades
desconocidas por él y sin embargo aceptadas de inmediato.
Le gritaba frente a sus celos odiosos, ¡tonto!, el mundo entero tendrá fin sin tu
presencia!
El igual decidió morir.
Era imposible que ella algún día le perteneciera.
En el lenguaje pasional que generaban juntos, ella estuvo en desacuerdo hasta días antes de su muerte.
Se fue haciendo dócil y triste y el alma que lo habitaba se sentó a contemplar la
destrucción.
Su soberbia fue mas brutal que todo el sufrimiento y decidió sin fundamentos, que
cualquier testamento estaba apoyado como un bastón en la impotencia.
Entregó todas sus lágrimas a la corriente, pues la ceguera en la que habían
quedado sus ojos y la falta de virilidad de todos sus miembros, le hicieron dudar
de su bello cuerpo.
Ella no lo acompañó porque él le prohibió que lo siguiera en esa ruta.
No dejó que derramara una sola lágrima en su presencia.
Surcos del tiempo enamorado, disfrutaron de ser los herederos de aquél tesoro.
Toda ilusión se evaporaba en pensamientos mudos.
Los motivos de su dolor, no encontraron más cielo entre las sílabas y la paz del
espíritu temblaba por el amor perdido.
El espejo en el que se miraban, no les anunciaba que la muerte pondría fin a sus días.
El se hundió por no poder defender sus propias razones y le pidió a ella rechazar
bienes ilegítimos. Dijo: ¡amor de mi vida, ten cuidado de perseguir aquello que quisimos detener, no busques lo que rechazas!
¡No intentes introducirte rápidamente en el infierno!
Mi estado lamentable, hará de tu voluntad sólo lamentos.
Siembra en tu corazón la piedad y bésame una vez más antes de partir en esta noche.
La aspereza del genio trae con los años, desarreglos y tristezas.
Cualquier poder, solo servirá para perjudicarnos.
Ella se quedó dormida a su lado y antes del amanecer, se levantó y saludó a su amor por última vez.
Ya no alcanzarán rezos en estos tiempos ilegítimos confinados al derrumbe, que tanto habían previsto los extranjeros.
Su extravagante naturaleza no toleró el final.
El iba a morir irremediablemente.
Sin corazón lo besa y ese acto fue para siempre insoportable.
El mayordomo la acompañó hasta su auto, mientras él desde su sillón sollozaba
lentamente.
La puerta se cerró y ella partió para no volver.

(del libro inédito de Lucía Serrano "Como la misma pasión")

PREMIO

2009/2/21 Laura Gómez
Hola, Lucía.

Hay un premio para "La sangre que faltaba" en "Hortus Liber".

Tanto si publicas los premios, como si no, éste te lo mereces. Ha sido un placer encontrar tus versos.

Un abrazo,
Laura.

20 de febrero de 2009

ELLA Y EL

III

El era un artista subestimado y sobreestimado.
La obsesión por igualar el feeling del blues, respondió a que buscaba desesperadamente algo que tocara su corazón.
Los amantes del blues, se cuentan entre los últimos exponentes del romanticismo.
El era un personaje habitante de los bajos fondos de cualquier ciudad, pero vivía
encandilado por el brillo ostentoso de la clase alta y sus aburridos pasatiempos.
Se movía con gran inseguridad y se incomodaba cuando se dirigían a él.
Trataba de no mirar a nadie a los ojos, como si cargara con la crueldad de todos sus relatos.
Odió a los profetas y sin embargo, en las noches, fracasado por no poder con su
voluntad, su deuda con Dios aumentaba desmesuradamente.
Nunca le interesó la tristeza de lo venido a menos.
Le preocupaba la resonancia de lo que estaba viviendo en esos momentos, que lo
llevaba a alcanzar el lado sórdido de las cosas, donde las riquezas del mundo
subterráneo que habitaba, eran un anclaje especial para el determinado mundo físico, donde sólo el blues, acompañaba a su propio universo, enigmático y oculto detrás de los vasos del alcohol, o el humo disminuido frente a la luz tenue del final.
Veía a todos los habitantes desesperados por triunfar, alcanzando hazañas que él
había descalificado y desterrado de los actos posibles de su vida.
Su grito radical, era inaudible.
Su imagen favorita, estaba amenazada por los malos tiempos por venir, ya que ellos no le prometían cambiar al personaje.
Las convenciones que nunca aceptó, lo llevaron a una depresión extrema, donde
pasaba encerrado en su habitación y no reconocía las diferencias entre la noche y
la mañana, la claridad y la oscuridad, lo bueno y lo malo, aquello que aprovechara
su taciturno talento.
El sonido que habitaba permanentemente en su corazón, poseía una estética, cuya profundidad difícil de interpretar, no tenía forma de canción.
Intimista frialdad de las mejores canciones del blues, intimista y bárbaro a la vez.
Las formas de reaccionar supuestamente improvisadas, detestaban la alienación
urbana y en el intento de encontrar la aristocracia del sonido propio, fue desesperante escuchar la acústica, vibraciones de un corazón, cansado de tantos éxitos en un mundo dormido.
Las telarañas del olvido no vendrían a salvarlo y teniendo que sobrevivir en una
sociedad donde lo mas importante era ganar dinero, amó las melodías deformes de una estética sensible y diplomática, que jamás consumiría.
Amar el blues, era amar la terquedad de todos los opuestos.
Su espíritu poco común, era difícil de insertar en un mundo vulgar, donde su furia
ya no tenía la altura que la provocara.
Ella tuvo la suerte y la desgracia de haber frenado su último error y sin embargo,
por los equivocados pasos del destino, él no tuvo más remedio que entregarse
y morir.
Ella le gritaba: ¡amor, no regresarán los exploradores promocionando tus leyendas, quédate a mi lado, disimula las quejas de tu inminente regreso!
Irreverencia de una tentativa audaz, creando una desilusión más, antes de
cualquier evento.
Su nuevo chiste fue patético, habiendo decidido ocultarse, quedó visible,
pero muerto.
Ella amó las posibilidades que tuvo de impedir un final tan triste, pero él,
ya tenía firmada el acta de defunción que no le permitiría acordar con ningún
bien y decidido, rechazó todo liderazgo.

(del libro inédito de Lucía Serrano "Como la misma pasión"

17 de febrero de 2009

Aforismo de ALMAFUERTE

"Con Amor, nada más, nadie resiste
la sugestión de una conciencia en ruina:
vale más inyectarse de morfina
que de una sola lágrima del triste"

14 de febrero de 2009

DE RODILLAS

La mejor bailarina, Magdalena
se pone de rodillas.
Pedro Salinas

Escuchábamos
desde el muelle
de rodillas
como árboles indemnes
el golpeteo
de las olas
en el mar.

De rodillas
sobre la arena
gozábamos de la espuma.