8 de mayo de 2010

MIGUEL HERNANDEZ

¿Recuerdas aquel cuello, haces memoria?

¿Recuerdas aquel cuello, haces memoria
del privilegio aquel, de aquel aquello
que era, almenadamente blanco y bello,
una almena de nata giratoria?

Recuerdo y no recuerdo aquella historia
de marfil expirado en un cabello,
donde aprendió a ceñir el cisne cuello
y a vocear la nieve transitoria.

Recuerdo y no recuerdo aquel cogollo
de estrangulable hielo femenino
como una lacteada y breve vía.

Y recuerdo aquel beso sin apoyo
que quedó entre mi boca y el camino
de aquel cielo, aquel beso y aquel día.

Miguel Hernández
De "El rayo que no cesa"

6 de mayo de 2010

SPIRITUAL URBANO

Páginas oscuras vigilan al pensamiento en sus ausencias.
Tonterías de la vejez desconociendo lo fugaz del tiempo.
Antología inédita, atestiguando el spiritual urbano como un
pájaro alborotado por los imprevistos.
Tiempo apocalíptico, trozo de guerra insistiendo en reproducir
viejas historias olvidadas.
Una estética personal resonando en las noches sin mañana.
Vergüenzas propias del goce, olvidan lo mortal de la muerte.
Libre de toda civilización, cierro mis ojos para no ver cómo
intentan engañar al corazón.
Si gozo muero, si sufro muero.
Morir voy dándome cuenta, será inevitable.
Ficciones atemorizadas por el fracaso,prometen simulacros.
Sabiendo que esperaré, me acompaña por las noches, el spi-
ritual urbano de algún amigo que siempre está lejos.

Lucía Serrano
(del libro "Mística del Caos")

3 de mayo de 2010

INFINITO ESPACIO ESCINDIDO

Intento recoger el misterio
de este paisaje mustio,
este sitio inhabitable,
estas pisadas de nadie
atrayendo en oscuridades
la magia de los infiernos.
Estalla mi último amor
entre las piedras,
hay códigos secretos
en cada esquina,
la imaginación hace trampas.
Se perdieron las líneas cotidianas
y los arbustos mojados por la lluvia
suspendieron mis ojos,
apaciguando al caer
todos los tiempos.
Infinito espacio escindido.

Lucía Serrano

26 de abril de 2010

MISERIA DE LO HUMANO

Hubo una vez un hombre
que solitario caminaba
por los rostros ardientes.
Y hubo otros hombres
que nunca caminaron.
Antes de llegar
dijeron que no,
y volvieron sumisos
a los rayos de un sol
que nunca hubo.
Antes y después,
hubo muchos hombres,
distintos humanos
que no supieron nada,
y vendieron su ser
en cualquier puerto,
y nadie esperó
a que llegaran,
y nadie supo
que existían,
pero hubo hombres,
seres alados que un día
se fueron para no volver
jamás,
a esta miseria de lo humano

Lucía Serrano

21 de abril de 2010

EL REY TE ESTA ESPERANDO

No lo busques detrás de los cristales,
que es ardua la historia
y fue sepultada allá en Alejandría.
El rey murió sólo, caminando,
una tarde bajo el aroma cruel
de sus jardines insensatos.
Te fatiga la ausencia
y deseas encontrar un puerto nuevo
en medio de la selva
lunática y febril de tu memoria.
No te inquietes si es tarde
y ya no llega.
No le pidas al viento
que sacrifique su rumbo
para ayudarte a encontrarlo.
El rey te está esperando,
sereno, tranquilo, ansioso
de que llegues desnuda
hasta su puerta,
sólo hambre y sed por sus palabras
que guarda para ti,
bajo sus ojos de luz,
en la penumbra ciega de tu sombra.

Lucía Serrano

18 de abril de 2010

CULTIVEMOS LA BRUMA

¡Oh duendes de la fría locura nocturana!, me desnudo ante
ustedes para tentar a los demonios que miran la tristeza en
los espejos.
Musa querida, presencia de fuertes ideas, opio divino para
los cazadores perdidos en carnavales juveniles, ven, te necesi-
to cerca.
Son sílabas antiguas las que transmitieron a mi sangre el eco
de los laberintos.
Un amor en libertad es lo único que todavía me exalta.
Los misterios iluminan la dignidad de un corazón repitiendo
desvíos, a todo lo que ofrece entre sus pasos, posibles sollo-
zos de una sangre cristiana que ama el sacrificio.
Es la inercia de planes no deseados, con hombres que sin
sueños viven entre sombras y viven muertos.
Yo, poseyendo una nave que tiene instrumentos de precisión
y viaja por todas las alturas donde soplan vientos libres, les
hablo de las diferencias.
Ellos sonríen frente al desconocimiento y yo contesto, de no
ser posible, entonces más música, más ruido, más nada.
Cultivemos la bruma, tal vez allí esté la libertad de un hombre.

LUCIA SERRANO (del libro Mística del Caos)

17 de abril de 2010