31 de octubre de 2013

ALMAS BELLAS

                                
Tradición gloriosa la libertad.
Inviolable consigna sin deshonra.
Creación donde se arrastran los rebaños de tanta humanidad.
Insaciable e iracunda, la noche tuvo la voluntad de ser lo más perfecta,
y fue víctima de un delirio.
Nervioso manantial.
                Estrella del calvario.
                           Caridad no compartida.
                                                     Dios jamás visto.
Inocencia,
                 llanto,
                            desierto,
mácula de un temerario.
Alas para el brillante destierro ansiado por nosotros dos.
Alas de lo puro.
Vacío y duda.
Ínfimo será el dolor de las pasiones que nos viven.
Solitaria llama que frente a la luz perece.
Almas bellas que no alcanzan para subir al cielo.
Pura bondad, polvo indomable.
Éter rodando sin sus mezclas.
Vocación de estrella, no pudo evadirse de los brillos.
Es irreprochable un amante así.
No tiembles, el ruiseñor cantará.
Aquellos nacidos para todo el goce posible en estas tierras, deben sufrir.
Sonrisas nocturnas para los pasos del hambriento mar.
Desiertos escondidos.
Vándalos.
Desnivel de las leyes.
Loca estatura donde sueñan las fieras.
Los malos consejos caen.
El aliento que trepa por las manos no es afrodisíaco.
Es irreprochable un amante así.
No tiembles dos veces, el ruiseñor cantará.

LUCIA SERRANO del libro "CARAMELO"


                                            

29 de octubre de 2013

COMO NOSOTROS DOS - LUCIA SERRANO


Caerá para tu sed la lluvia de cien mares,
y como estruendosas cataratas del terror,
marcarán tus oídos,
opacidades del sonido del viento.
Y serás huella para los caminantes,
y tiempo destinado a esparcir por
los aires los secretos,
y luz marcada por el ritmo cruel
de las palabras,
y serás también, pájaro de grandes alas,
para volar al centro de la tierra,
un mediodía, a plena luz del sol.

En esa algarabía, pactamos
que no iríamos a morir,
que el tenue sonido de las primaveras,
sería suave música mientras caminamos
Como una estrella errante de pálidos saberes,
quise que nadie pueda tratarme de valiente,
y el duro perfil de la piedra,
fue el nuevo entusiasmo,
que aguardaban de lejos,
los que ya no tienen lágrimas,
como nosotros dos.

(del último libro "CARAMELO")
Editorial Grupo Cero - Madrid 2013




21 de octubre de 2013

LA CALESITA


Vinieron hacia mí creyendo que la hora,
en que los lobos callan desesperadamente,
había tocado mi corazón.
Aullar no era necesario todos los días
y sin embargo los que llegaban
hacían preguntas acerca de mi voz.

Se atragantó con las estrellas
de las serenas noches de noviembre
y su sed calmó las torrenciales lluvias
en aquel silencioso y triste verano
donde las algas marinas y los helechos
crecían desaforadamente azules, dispuestos a matar.

Bailando, callado, en torno de la hoguera
acercaba a los distraídos turistas
al borde del abismo.

MIGUEL OSCAR MENASSA "YO PECADOR"

LAS HUELLAS

A orillas de las aguas recogidas
en la luz regular del suelo unidas
como si juntas siempre caminaran,
solas, parecería que se amaran,
en la sal de la espuma con estrellas,
sobre la arena bajo el sol las huellas
de nuestros pies desnudos
tan lejanos, y mudos.
Dejando una promesa dibujada
nuestra voz entretanto ensimismada
se divide en el aire y atraviesa
la azul crueldad de la naturaleza
mientras solos cruzamos
la playa y nos hablamos.

SILVINA OCAMPO

16 de octubre de 2013

COMO TU



Así es mi vida, 
piedra, 
como tú. Como tú, 
piedra pequeña: 
como tu,
piedra ligera; 
como tú, 
canto que ruedas 
por las calzadas 
y por las veredas; 
como tú, 
guijarro humilde de las carreteras, 
como tú, 
que en días de tormenta 
te hundes en el cieno de la tierra 
y luego 
centelleas 
bajo los cascos 
y bajo las ruedas; 
como tú, 
que no has servido 
para ser ni piedra 
de una lonja, 
ni piedra de una audiencia, 
ni piedra de un palacio, 
ni piedra de una iglesia... 
como tú, piedra aventurera... 
como tú, 
que tal vez estás hecha 
sólo para una honda... 
piedra pequeña 

ligera...


De:Autorretrato


"No soy enfermo. Me han recluido. Me consideran un incapaz. Quiénes son mis jueces…
Quiénes responderán por mí.
Hice conducta de poesía. Pagué por todo.
Sentí de pronto que tenía que cambiar de vida. Alejarme del mundo. Y me aislé. Me fui de todos, aun de mí…
Hoy es la demencia un estado natural.
Todas las palabras son esenciales. Lo difícil es dar con ellas.
El delirio son instantes. Puede durar toda la vida.
Mi poesía es toda medida.
El arte tiene que volver a ser un acto de sinceridad."
(Jacobo Fijman, "Todo lo que uno recibe es pasión"
LA MUERTE DE UN POETAEn el mes de diciembre de 1970, un enfermero del hospital Borda, anuda en el dedo de un pie el rutinario epitafio de la muerte en el hospicio. Todo cabe en un cartel pequeño: "Jacobo Fijman, 72 años, muerto de edema pulmonar agudo". Así se daba de baja 28 años de internación de uno de los poetas más dignos de la literatura argentina. Tocaba el violín, instrumento que le ayudó a subsistir en los años anteriores a su internación definitiva, 1942, cuando fue preso de un triple destino de exclusión: pobreza, reclusión y olvido. "Me hago la señal de la cruz a pesar de ser judío", escribió en su primer libro "Molino Rojo" (1926), cuando todavía compartía la amistad con los integrantes del grupo Martín Fierro y viajaba a Europa con Oliverio Girondo. Su consecuencia con la palabra poética fue inalterable; no dejó de escribir aún en las condiciones menos favorables. La incorporación de otro lenguaje desarrollado en su obra plástica fue encarado con el mismo impulso. Pasión a dos vías: la palabra poética, en busca del conocimiento, modificando el mundo del sentido; el dibujo y la pintura, surgiendo en la tarea de desprendimiento y re-construcción de la primigenia de los sentidos. (Daniel Calmels, en El Cristo Rojo)

14 de octubre de 2013

EL PATRIMONIO
De "El extraño"
1955
Sordamente lo digo, sordamente,
aferrado con rabia a estas raíces.
Mía esta tierra, mía esta simiente.
Mío este llanto y estas cicatrices.
Mía esta estepa en llamas y estos fríos desiertos.
Míos los arrecifes de esta espesura verde.
Mía esta roca viva y este escombro de muertos
donde se gana el pan, donde se pierde.
Mía la soledad de esta llanura,
mío el rencor de esta cizaña, mía
la adustez del berrueco que en la altura
las pupilas del cielo desafía.
Esta tierra violenta, este destierro es mío.
Lo defiendo con uñas y con dientes.
Con rojo llanto y negro escalofrío
lo ganaron mis gentes.
Ésta es la vieja tierra que amasaron las manos
de los muertos, que hollaron sus pies y que sus ojos
copiaron hasta el fondo de horizontes lejanos;
que mordieron sus dientes en los agrios rastrojos.
En esta tierra mandan
con oculto mandato de sombras minerales
muertos que bajo el frío de su corteza andan
en cálido vigor de acentos vegetales.
Esta tierra se forja en oleadas
de humanos cuerpos en su vientre hundidos.
Seres con esta misma sed y estas miradas
y estos súbitos sueños afligidos.
En ellos tengo estirpe y a ellos suena
mi solitario corazón, y sigo
levantando silencios de ansia y pena
mientras la luz futura va conmigo.
Éste es mi edén, mi mundo,
mi cárcel, mi paraíso, mi congoja.
Mi agua y mi sed. Mi carne. Mi fecundo
campo. Mi estil llanura seca y roja.
Aquí está el árbol hondo de deseos y sueños
y el surco donde acaso se pudre el pan temprano.
Y está un rebaño pobre en apriscos roqueños,
y hasta el hueso sombrío acechando al hermano.
Aquí está el paraíso de las rosas
y el destierro del cardo y de la ortiga.
y el cielo del amor que aún alienta en las cosas
y el infierno del odio, como una mala espiga.
Éste es mi edén; la tierra que me gano.
La tierra que nos come poco a poco y nos gana.
La que vemos hermosa y azul bajo el verano
y hermosa y triste vemos una blanca mañana.
LEOPOLDO DE LUIS -
PREMIO NACIONAL DE POESIA 1979
PREMIO NACIONAL DE LAS LETRAS ESPAÑOLAS 2003