8 de octubre de 2012

LOS ESPEJOS

Yo que sentí el horror de los espejos 
no sólo ante el cristal impenetrable 
donde acaba y empieza, inhabitable, 
un imposible espacio de reflejos 

sino ante el agua especular que imita
el otro azul en su profundo cielo
que a veces raya el ilusorio vuelo
del ave inversa o que un temblor agita

Y ante la superficie silenciosa
del ébano sutil cuya tersura
repite como un sueño la blancura
de un vago mármol o una vaga rosa,

Hoy, al cabo de tantos y perplejos
años de errar bajo la varia luna,
me pregunto qué azar de la fortuna
hizo que yo temiera los espejos.

Espejos de metal, enmascarado
espejo de caoba que en la bruma
de su rojo crepúsculo disfuma
ese rostro que mira y es mirado,

Infinitos los veo, elementales
ejecutores de un antiguo pacto,
multiplicar el mundo como el acto
generativo, insomnes y fatales.

Prolonga este vano mundo incierto
en su vertiginosa telaraña;
a veces en la tarde los empaña
el Hálito de un hombre que no ha muerto.

Nos acecha el cristal. Si entre las cuatro
paredes de la alcoba hay un espejo,
ya no estoy solo. Hay otro. Hay el reflejo
que arma en el alba un sigiloso teatro.

Todo acontece y nada se recuerda
en esos gabinetes cristalinos
donde, como fantásticos rabinos,
leemos los libros de derecha a izquierda.

Claudio, rey de una tarde, rey soñado,
no sintió que era un sueño hasta aquel día
en que un actor mimó su felonía
con arte silencioso, en un tablado.

Que haya sueños es raro, que haya espejos,
que el usual y gastado repertorio
de cada día incluya el ilusorio
orbe profundo que urden los reflejos.

Dios (he dado en pensar) pone un empeño
en toda esa inasible arquitectura
que edifica la luz con la tersura
del cristal y la sombra con el sueño.

Dios ha creado las noches que se arman
de sueños y las formas del espejo
para que el hombre sienta que es reflejo

Jorge Luis Borges

6 de octubre de 2012

MURIÓ ANTONIO CISNEROS (PARA DESDICHA DE TODOS)

Nocturno

Vivo en una casa protegido
por mujeres pequeñas, alegres y benignas.

Fuera de eso, el aire es áspero y azul
(y malo para el asma).

Un abra entre las nubes y la tráquea
atrás del horizonte.

Inmóvil dentro y fuera del pulmón,
compacto y plano.

Las hormigas pululan a la luz de la luna
y sin destino.

Las aguas se retiran y nos privan
de todas las especies comestibles.

No tardes, Nora Elvira, amada y lenta.
Lenta mía y bucólica no tienes

ni siquiera la excusa
de algún verde pasado rural.

De "Propios como ajenos" Antología personal
Editorial Inca, Lima, Perú 1989

5 de octubre de 2012

VUELAN LOS PAJAROS




Es así mi tiempo, todo un juego donde vuelan los pájaros que nunca veo.
Y esta semblanza de niña preocupada por el futuro incierto,
ya no tiene la fuerza que anhelaba,
ya no cabalga montañas empinadas,
ya no tiene caballo aguardándola.
Nunca volaron los pájaros que yo miraba.
Estoy cansada, agotada de más por tanto volar alrededor de una almohada.
Cama de los residentes en el cielo.
El odio los dejó vivir sin agua, sin amantes ciertos.
Todo pasaba.
Solo quedaron las flores disecadas,
los experimentos inmóviles y obsoletos,
los absurdos razonamientos,
los inventos.
Sin sueños posibles de soñar,
todo era un infierno en llamas.
Vuelan los pájaros, pero no los que yo veo.
Esta quietud tan antinatural,
se la debo a dios,
que me invitó hace mucho tiempo,
a vivir con él, a su lado, en el cielo.

Lucía Serrano (del libro inédito REVIENTE)

1 de octubre de 2012


Martín Micharvegas
San Fernando, Argentina - 1935
Antioliverio 12

se reprochan se selan se reselan
se mochan se desmochan se taladran
se percuten se espían se persiguen
se siguen se desdoblan se amenasan
se gritan se insolentan se abren fuego
se pasan y traspasan
se atormentan
se tormentan con rayos
con truenos y relámpagos senteyas
con granisos con chubascos
siclones tifones maremotos
nadan contra la nada
se ahogan se sofocan se perviven
se afilan como filos de navaja
se emboscan se atentan se trampean
se mienten se sustraen se esconden
se trituran y machacan y sofritan
se reflejan en espejos deformantes
se flejan con los flejes de la piltra
se flajelan se violan se sevisian
se mastican y mastican remastican no se tragan
se hacen piedras cascotes duros digestiones ásidas
se eructan se vomitan a chorros el uno sobre el otro
y se mandan a lugares innombrables
al mismísimo carajo a la mierda en bote
a la concha puta de sus respectivas santas madres
y así no hay iglesia ni templo ni mesquita
 que los albergue y/o retenga
ni pacto sosial ni código sivil
ni laso eterno ni estalinismo adinerado
ni capitalismo salvaje que valga
eyos ya no dan más de sí
eyos ya no dan más
eyos ya no dan
eyos ya
yo


Buenos Aires, 1863NE
 ( 7 abril 2006 d.C. )

24 de septiembre de 2012

VUELO SOLO, ENTRE MIS RECUERDOS...




Jaén, parada de carabanas, en Andalucía,
donde los moros vivían de nosotros,
y nosotros de ellos, por solo tener entre las horas,
los recuerdos mas bellos de la infancia,
y cantábamos juntos para beber un porvenir
inesperado y audaz,
y también para tener hambre de esa soledad
que tanto reclamábamos en silencio.
No vino el héroe a proponernos majestuosos
palacios, ni tampoco fuimos nosotros,
vino la alegría conocida de Jaén,
y aceptamos esa vibración imaginaria.
Al borde de cualquier precipicio,
pensábamos en ella y nos salvábamos,
de cualquier hombre o mujer, que solo
estuviese en el mundo para no ver,
para no pensar, no sentir, no vibrar como ellos.
Ni el hierro, ni el herrero construyeron
las escaleras que subimos aquel día,
al caer la tarde,en Andalucía.

Lucía Serrano

22 de septiembre de 2012


PUERTA NOCTURNA

Tantas veces llamé, tantas y tantas
a esa nocturna puerta enmohecida,
que hoy me parece que gasté mi vida
golpeando contra ti, que te agigantas

¡oh Puerta del Dolor! Y me quebrantas
con tu espectro de cal endurecida,
siempre soberbia, lúgubre y erguida,
rompiéndome a la vez puños y plantas.

Mas una noche levanté una piedra.
La arrojé contra el duelo que aún me arredra.
Cimbró el cerrojo. Se cuarteó el granito.

Después, silencio. La quietud murada.
La inexorable puerta clausurada,
y un miedo entre las sombras infinito.

GERMÁN PARDO GARCÍAColombia-1902
De “El Defensor”

15 de septiembre de 2012

V A N I D A D

   
¡Oh vanidad!,
solitaria campana en llamas,
muñeca cuyos ojos
le cantan a la noche,
y la esperanza se quiebra
en los caminos.
El delirio, como las olas,
moja mis alas de gaviota.
¡Oh vanidad!,
tú que quieres desear deseos
para entregar al mundo
los hijos del futuro,
cava hondo en mi pecho
nuestros sueños.
Canta el viento
las horas perseguidas
por los húmedos besos
de aquél otoño empedernido.
Todas las hojas secas caen
en la mañana,
alfombra que me acercas
a la espuma,
a las orillas,
a los barcos anclados.
Bohemia de una sustancia naciente.

Lucía Serrano