14 de diciembre de 2014

¿QUIEN?

¿quién alimenta mi mundo poblado de mentiras
e imposibles?
¿quién se acerca a mi vida y todos los sitios
divisan en sus espejos, tempestades que se avecinan?
¿quién se sonríe y como un loco en las mañanas,
corre adormecido en búsqueda del sonido,
que hoy, también estará ausente?
¿quién no enciende el fuego,
por anticipar la muerte en las cenizas?

Oscuridad, ten prudencia de atacar las luces
que no enciendes tú.
El fervor por lo posible, acumula mis lágrimas.
¿y si no es esta noche, donde ningún lugar
es habitado por los duendes de mi mente,
cuándo vendrán por mí,
cuándo llegará la muerte?

¡Dame tus ansias Poeta!
¡Ven a buscarme, llévame contigo!
Esta vez me abstendré de pronunciar alguna palabra,
no preguntaré adónde vamos,
y si el deseo de llegar me inunda la sangre,
y la evidencia de ese fervor me hace fracasar ante el rey,                          
espero antes de hundirme en el pantano,
haber recogido la última máscara.

No veré más repetirse nada, ni mi rostro.

Me acerco a las orillas de lejanos océanos
y busco las últimas claridades,
el vértigo de haber llegado a encontrarme con la verdad,
y haberla olvidado.

LUCIA SERRANO (2003)




)

LEONOR GARCIA HERNANDO: POETA

LEONOR GARCIA HERNANDO
poeta y tucumana (1955-2001)

Vivió una corta e intensa vida plena de compromiso político y sensibilidad.
Aquí van algunos de sus versos, inundados de pasión y de bronca.




INGRATOS
los objetos cayeron por la escalera, desentendidos de todo cuidado.
La arenilla de las cosas rotas, como líneas de cocaína en los escalones,
invitan a la fiesta inversa del desastre.
La puerta del balcón está abierta
y el frío colma los platos sucios olvidados sobre el mantel

¿recuerdas cómo oscurecía mi frente bajo el sombrero de ala rota
o el dolor          esa aguada esparcida en la noche donde un animal bebe apartado
porque su sed es de ese brillo de agua rara en la oscuridad

la sospecha de que las cosas empiezan a empeorar es lo único que duerme sobre mi hombro
tranquila Leonor
los vidrios ya están rotos al fondo de la escalera
y asomada al barral
ves los destellos insignificantes de lo que tuvo un orden de belleza y utilidad.
Rabiosos insectos corren por los tabiques porque el ruido de lo que estallaba los quitó de la armonía
tranquila Leonor
serena como el criminal en el momento de quitar el cuchillo de entre los cubiertos
porque en tu mano los objetos pierden su inocencia
y en tu vida los sucesos se ordenan con crueldad
¿recuerdas la corrida en la media, a lo largo del muslo como una vena expuesta
y el sombrío perfume del tiempo que perdías contemplando actores de teleteatro en las tardes inmensas como otra patagonia en las sienes
eterno femenino
de fastidiados mechones humedecidos en la comisura de la boca
no pidas otro lugar que este descanso en lo alto de la escalera
donde verás el derrumbe de las construcciones;
como ocurre a esta altura de la vida
embebido en acetona el algodón con el que vas a quitarte el esmalte de los ojos.

De El cansancio de los materiales (2001)


LEONOR GARCIA HERNANDO

La intensidad de las víctimas (fragmento)


así fue que estamos descorazonados

de qué hablar?   Mira mi corazón como un puño cerrado

que quiere golpear

nada de Novios      de muchachos que te corran la silla

nada de sutiles deferencias. Aquí hay aguada para que

descansen las bestias y sigan, en el polvo deshaciéndose;

manada que subyuga la sed y el hastío espanta

nada que retener      un paisaje de cardos, el pobre azul

de esas flores que dilata el calor

será que estoy triste y el estallido de vidrios en el mosaico

acerca aquellos latidos

violáceo crespón escurriéndose entre paredones de

curtiembres

eran otros los sótanos      eran otras

torturas

y la memoria, como reducidor de cabezas, aprieta sus

imágenes en cajas cada vez más estrechas

¿qué pedir ahora que pesó tanta sombra

sobre nuestros

suaves vientos estériles?

¿qué esperar ahora? La espumosa noche

crece como un mar de lonas negras

y son friolentos los dedos sobre las cucharas de plata, los

dátiles, sobre el lento cabello que la lluvia ilumina

derramado en la espalada

de tajos en la lengua son estos años,

de paladares negros de lobos sin idioma

¿para qué iniciar una conversación?        Pídeme la vida que

es tan poca cosa en este país

esta pampa de sótanos donde ningún Señor pregunta a

Caín

“¿dónde está tu hermano?”

De Tangos del orfelinato/ Tangos del asesinato (1999)


9 de diciembre de 2014

   

                              ELLA  Y  EL

Ella amaba las intrigas, extravagancia estética en los atajos del
camino, vivía entre velos.
El, medida de todos sus placeres, la esperaba.
Ella, heredaba en sueños un amor impecable, que obstinado y ciego,
circulaba entre consonantes por sus hojas en blanco.
El, permanecía a su lado, la inquietaba.
Ella amaba los aeropuertos, el comienzo de otros viajes, roce blanco
para los múltiples escenarios sin espejos.
Ella era para él, su máximo descubrimiento, vivía en todos sus
experimentos, no estaba obligada a nada.
El, orfebre como era, conocía las joyas de los reinos, origen mítico
de una alternancia que alumbraba lejanías, pocas ilusiones.
Ella amaba las certezas, los máximos peligros, los errores
ambicionando toda la creación.
El era un hombre parecido a una mujer, digo, todo un hombre,
amaba los desvíos, esa era toda su cárcel.
Ella, no podía amar a un hombre encadenado por sus propias cadenas.
Tuvo todos los amores menos uno, heredó la condena infinita
de esa ausencia.
El, era un torbellino de polvo en los caminos,
siempre estaba allí, esperándola.
Ella, un delgado hilo de nácar, que en manos de un titiritero
reclamaba imposibilidades.
El tenía muchos sueños, odiaba la política, era inoperante.
Los unía el recuerdo de ciudades térmicas, en las que nunca
habían estado.
Conservaban un aire desprejuiciado, ajeno, indiferente,
una insolencia poseída por diferente furia.
El, fiera entre los animales domésticos, le fue prohibido ser su
inmemorable fuerza.
No quisieron ver en trono a la noble igualdad.
Decidieron vivir bajo tierra, en estado de descomposición.


(del libro de Lucía Serrano “BLUES PARA LA CORONA”)  

6 de diciembre de 2014


STORMS

Unleashed fury,
everything was interior.
I grew so,
with the whirl
of the wind,
inside my heart.

LUCIA SERRANO
(of the book “Blues for the Crown”)


TORMENTAS – L.Serrano


Desatada la furia,
todo fue interior.
Crecí así,
con el torbellino
del viento,
dentro de mi corazón.

(del libro “Blues para la Corona”)



I RETURN FUTURE – Lucía Serrano
(traducción al inglés por  Bárbara Briscioli)

Bye
majestic
yesterdays,
statues
of
white
elephants.

I return future 
to find you

 (of the book "Candy").


 VUELVO PORVENIR

Adiós
ayeres
majestuosos,
estatuas
de
elefantes
blancos.

Vuelvo porvenir
para encontrarte


                                             (Lucía Serrano del libro "Caramelo"

4 de diciembre de 2014

A los hombres futuros - BERTOLT BRECHT
1
Verdaderamente, vivo en tiempos sombríos.

Es insensata la palabra ingenua. Una frente lisa
revela insensibilidad. El que ríe
es que no ha oído aún la noticia terrible,
aún no le ha llegado.
¡Qué tiempos éstos en que
hablar sobre árboles es casi un crimen
porque supone callar sobre tantas alevosías!
Ese hombre que va tranquilamente por la calle
¿lo encontrarán sus amigos
cuando lo necesiten?
Es cierto que aún me gano la vida.
Pero, creedme, es pura casualidad. Nada
de lo que hago me da derecho a hartarme.
Por casualidad me he librado. (Si mi suerte acabara,
                                                    [estaría perdido).
Me dicen: «¡Come y bebe! ¡Goza de lo que tienes!»
Pero ¿cómo puedo comer y beber
si al hambriento le quito lo que como
y mi vaso de agua le hace falta al sediento?
Y, sin embargo, como y bebo.
Me gustaría ser sabio también.
Los viejos libros explican la sabiduría:
apartarse de las luchas del mundo y transcurrir
sin inquietudes nuestro breve tiempo.
Librarse de la violencia,
dar bien por mal,
no satisfacer los deseos y hasta
olvidarlos: tal es la sabiduría.
Pero yo no puedo hacer nada de esto:
verdaderamente, vivo en tiempos sombríos.
2
Llegué a las ciudades en tiempos del desorden,
cuando el hambre reinaba.
Me mezclé entre los hombres en tiempos de rebeldía
y me rebelé con ellos.
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.

Mi pan lo comí entre batalla y batalla.
Entre los asesinos dormí.
Hice el amor sin prestarle atención
y contemplé la naturaleza con impaciencia.
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.
En mis tiempos, las calles desembocaban en pantanos.
La palabra me traicionaba al verdugo.
Poco podía yo. Y los poderosos
se sentían más tranquilos, sin mí. Lo sabía.
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.
Escasas eran las fuerzas. La meta
estaba muy lejos aún.
Ya se podía ver claramente, aunque para mí
fuera casi inalcanzable.
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.
3
Vosotros, que surgiréis del marasmo
en el que nosotros nos hemos hundido,
cuando habléis de nuestras debilidades,
pensad también en los tiempos sombríos
de los que os habéis escapado.
Cambiábamos de país como de zapatos
a través de las guerras de clases, y nos desesperábamos
donde sólo había injusticia y nadie se alzaba contra ella.

Y, sin embargo, sabíamos
que también el odio contra la bajeza
desfigura la cara.
También la ira contra la injusticia
pone ronca la voz. Desgraciadamente, nosotros,
que queríamos preparar el camino para la amabilidad
no pudimos ser amables.
Pero vosotros, cuando lleguen los tiempos
en que el hombre sea amigo del hombre,
pensad en nosotros
con indulgencia.
BERTOLT BRECHT


3 de diciembre de 2014





Tempeste – Lucía Serrano
(traducción al italiano María Laura Panico)

Scatenata la furia
Tutto è stato dentro di me
Sono cresciuta così
Con il vórtice
Del vento
Dentro il mio cuore

(Del libro "Blues para la corona")

TORMENTAS – L.S.

Desatada la furia,
todo fue interior.
Crecí así,
con el torbellino
del viento,
dentro de mi corazón.