21 de febrero de 2010

HECHOS MEMORABLES - RENE DAUMAL

Acuérdate de tu padre y de tu madre, y de tu primera mentira
cuyo indiscreto olor se arrastra por tu memoria.

Acuérdate de tu primer insulto a los que te engendraron:
la semilla del orgullo quedó sembrada, resplandeció la fisura quebrando la unidad de la noche.

Acuérdate de los anocheceres de terror en los que el pen-
samiento de la nada te arañaba el vientre, y volvía sin cesar
para picotearte como un buitre; acuérdate también de las ma-
ñanas de sol en el cuarto.

Acuérdate de la noche de liberación en la que, al caer tu
cuerpo suelto como un velamen, respiraste un poco del aire incorruptible; acuérdate también de los animales pegajosos que
te han vuelto a aprisionar.

Acuérdate de las magias, de los venenos y de los sueños te-
naces -querías ver, te tapabas ambos ojos para ver, pero no
sabías abrir el otro.

Acuérdate de tus cómplices y de los fraudes en común y de
ese gran deseo de salir de la jaula.

Acuérdate del día en que desgarraste la tela y te apresaron
vivo, inmovilizado ahí mismo en la batahola de bataholas de
las ruedas que giran sin girar, contigo adentro, cogido siempre
por el mismo instante inmóvil, repetido, repetido, y el tiempo
no daba sino una vuelta, todo giraba en tres sentidos innume-
rables, el tiempo se cerraba al revés ( y los ojos de carne sólo
veían un sueño, sólo existía el silencio devorador, las palabras
eran pieles secas, y el ruido, el sí, el ruido, el no, el alarido
visible y negro de la máquina te negaba), el grito silencioso
"Yo soy" que el hueso oye, por el cual muere la piedra, por
el cual cree morir lo que nunca fue. Y tú no renacías a cada
instante sino para ser negado por el gran círculo sin límites,
todo pureza, todo centro, todo pureza salvo tú mismo.

Y acuérdate de los días que siguieron, cuando marchabas
como un cadáver hechizado, con la certidumbre de ser devo-
rado por el infinito, de ser aniquilado por la existencia única de
lo Absurdo.

Y acuérdate sobre todo del día en que querías arrojarlo todo,
de cualquier modo. Pero un guardián vigilaba en tu noche,
vigilaba mientras dormías, te hizo tocar tu propia carne, te
hizo recordar a los tuyos, te hizo recoger tus andrajos.
Acuérdate de tu guardián.

Acuérdate del hermoso espejismo de los conceptos, y de las
palabras conmovedoras, palacio de espejos construido en un
sótano. Y acuérdate del hombre que vino y lo rompió todo,
te tomó con su tosca mano, te arrancó de tus sueños y te obligó
a sentarte sobre las espinas del pleno día. Y acuérdate de que
no sabes recordar.

Acuérdate de que todo se paga, acuérdate de tu felicidad,
pero cuando te trituraron el corazón, era ya demasiado tarde
para pagar por adelantado.

Acuérdate del amigo que te tendía su razón para recoger tus
lágrimas brotadas de la fuente helada que violaba el sol
de primavera.

Acuérdate de que el amor triunfó cuando ella y tú supisteis
someteros a su fuego ansioso, rogando morir en la misma llama.

Pero acuérdate de que el amor no es de nadie, de que en tu
corazón de carne no hay nadie, de que el sol no pertenece a na-
die, ruborízate al contemplar el cenegal de tu corazón.

Acuérdate de las mañanas en que la gracia era como una
vara amenazadora que te conducía, sumiso, a través de tus jor-
nadas, ¡bienaventurado el ganado bajo el yugo!

Y acuérdate de que entre sus dedos entumecidos tu pobre
memoria dejó escapar el pez de oro.

Acuérdate de los que te dicen: acuérdate. Acuérdate de la
voz que te decía: no caigas. Y acuérdate del placer equívoco
de la caída.

Acuérdate, pobre memoria mía, de las dos caras de la me-
dalla. Y de su metal único.

Poésie noire, poésie blanche

5 comentarios:

  1. Es genial esta elección que hiciste , pero resalto este fragmento especialmente.

    Acuérdate de las magias, de los venenos y de los sueños te-
    naces -querías ver, te tapabas ambos ojos para ver, pero no
    sabías abrir el otro.

    Saludos, con cariño, esencia.

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  2. Daumal y su búsqueda de lo espiritual, partió prematuramente pero sus letras nos pasean de manera constante por los mismos caminos interiores a los que unos u otros llegamos alguna vez.

    Besos y buena semana, enhorabuena por la elección de hoy

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  3. Hola! Entiende este comentario como una muestra de gratitud por el afecto recibido por ti. Te ofrezco las flores de mi jardín.

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  4. Fantastica entrda,es muy confortable pasar por tu sitio,tiene estilo,un saludo y hasta pronto...

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