5 de mayo de 2011

P A R A Í S O

un poema de CHARLES SIMIC (Belgrado, Yugoslavia 1938)


En un vecindario llamado alguna vez “Cocina infernal”
donde un mendigo decía hacer el rol del segundo de Nerón
mientras la ciudad ardía en mitad del verano;
donde una peluquera que se hacía llamar Cleopatra
esgrimía las tijeras del destino sobre mi cabeza
y corría el peligro de perder mis orejas y mi nariz;
donde un hombre y una mujer caminaban desnudos
por un callejón a la hora del crepúsculo.

Debo estar soñando, me dije.
Fue como encontrarme con una pareja de esfinges.
Esperaba que tuvieran alas, cuerpos de leones:
él con su amplio pecho tatuado;
ella con sus enormes, colgantes pechos.

Pasó muy rápido y hace mucho tiempo.

¿Conoces tú ese instante antes de que el día reviente
cuando uno suspira por quedarse entre las sábanas frescas
en un cuarto con las persianas cerradas?
La hora en que los bellos suicidadas
recostados, uno a un lado del otro, en la morgue
se levantan y caminan hacia la luz primera.

Las cortinas de hoteles baratos vuelan por las ventanas
como gaviotas, pero todo lo demás en silencio…
El vapor subiendo de las entradas del metro…
Los cuerpos brillantes por el sudor…
¡Locura, y hasta se podría decir, paraíso!

(traducción de Gabriela Cantú)

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