4 de mayo de 2011

ULTIMA CONVERSACIÓN CON ROLANDO ESCARDÓ

Alegre huésped del espanto,
convidado del hambre,
fabuloso,
ya puedo hablar contigo.

Es aquella hora
en que tu voz de solitario restableció mi casa;
aquella hora de ti
-tramposo paseando en la violeta,
desorejado ilustre de la Plaza del Vapor-;
aquella hora de ver tus huesos juntos.

¡Qué hora para siempre!

Hora de despedirnos sin saberlo,
de ver últimamente
tus ojos de pantano estrellado,
tus ojos de caramba y quiero
que la miseria usaba como dos trapos verdes;
tus ojos que luego cerré
para que no se llenaran de muerte.

No lloro,
no capitulo,
no maldigo;
en honor tuyo sean los murciélagos
y las brumas que amabas.

Pienso que tu sangre reverbera en las cooperativas,
que eres esa vuelta en redondo de las ceibas,
esa frente de pobre salvándose
y que tu jeep sigue dando tumbos por la Revolución.

CARILDA OLIVER LABRA
Cuba-1924
De "Antología poética"

No hay comentarios:

Publicar un comentario

https://www.blogger.com/blogger.g?blogID=2826493871469319904#postandcommentsettings