14 de diciembre de 2014

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LEONOR GARCIA HERNANDO: POETA

LEONOR GARCIA HERNANDO
poeta y tucumana (1955-2001)

Vivió una corta e intensa vida plena de compromiso político y sensibilidad.
Aquí van algunos de sus versos, inundados de pasión y de bronca.




INGRATOS
los objetos cayeron por la escalera, desentendidos de todo cuidado.
La arenilla de las cosas rotas, como líneas de cocaína en los escalones,
invitan a la fiesta inversa del desastre.
La puerta del balcón está abierta
y el frío colma los platos sucios olvidados sobre el mantel

¿recuerdas cómo oscurecía mi frente bajo el sombrero de ala rota
o el dolor          esa aguada esparcida en la noche donde un animal bebe apartado
porque su sed es de ese brillo de agua rara en la oscuridad

la sospecha de que las cosas empiezan a empeorar es lo único que duerme sobre mi hombro
tranquila Leonor
los vidrios ya están rotos al fondo de la escalera
y asomada al barral
ves los destellos insignificantes de lo que tuvo un orden de belleza y utilidad.
Rabiosos insectos corren por los tabiques porque el ruido de lo que estallaba los quitó de la armonía
tranquila Leonor
serena como el criminal en el momento de quitar el cuchillo de entre los cubiertos
porque en tu mano los objetos pierden su inocencia
y en tu vida los sucesos se ordenan con crueldad
¿recuerdas la corrida en la media, a lo largo del muslo como una vena expuesta
y el sombrío perfume del tiempo que perdías contemplando actores de teleteatro en las tardes inmensas como otra patagonia en las sienes
eterno femenino
de fastidiados mechones humedecidos en la comisura de la boca
no pidas otro lugar que este descanso en lo alto de la escalera
donde verás el derrumbe de las construcciones;
como ocurre a esta altura de la vida
embebido en acetona el algodón con el que vas a quitarte el esmalte de los ojos.

De El cansancio de los materiales (2001)


LEONOR GARCIA HERNANDO

La intensidad de las víctimas (fragmento)


así fue que estamos descorazonados

de qué hablar?   Mira mi corazón como un puño cerrado

que quiere golpear

nada de Novios      de muchachos que te corran la silla

nada de sutiles deferencias. Aquí hay aguada para que

descansen las bestias y sigan, en el polvo deshaciéndose;

manada que subyuga la sed y el hastío espanta

nada que retener      un paisaje de cardos, el pobre azul

de esas flores que dilata el calor

será que estoy triste y el estallido de vidrios en el mosaico

acerca aquellos latidos

violáceo crespón escurriéndose entre paredones de

curtiembres

eran otros los sótanos      eran otras

torturas

y la memoria, como reducidor de cabezas, aprieta sus

imágenes en cajas cada vez más estrechas

¿qué pedir ahora que pesó tanta sombra

sobre nuestros

suaves vientos estériles?

¿qué esperar ahora? La espumosa noche

crece como un mar de lonas negras

y son friolentos los dedos sobre las cucharas de plata, los

dátiles, sobre el lento cabello que la lluvia ilumina

derramado en la espalada

de tajos en la lengua son estos años,

de paladares negros de lobos sin idioma

¿para qué iniciar una conversación?        Pídeme la vida que

es tan poca cosa en este país

esta pampa de sótanos donde ningún Señor pregunta a

Caín

“¿dónde está tu hermano?”

De Tangos del orfelinato/ Tangos del asesinato (1999)


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